sábado, 7 de febrero de 2015

La aviaciòn en el cine: El vuelo del Fénix (1965)



Cuando un avión de carga se ve obligado a aterrizar en pleno desierto del Sahara debido a una tormenta de arena, la única esperanza de salvación para los viajeros, es seguir las instrucciones de un proyectista de aviones alemán que les propone construir un aeroplano a partir de las piezas del avión averiado: el "Fénix". En caso contrario, todos estarían condenados a morir de insolación o de inanición. Esta es la trama de la que parte este relato de aventuras de Trevor Dudley Smith, magníficamente bien llevado a la pantalla por el extraordinario director Robert Aldrich (12 del patíbulo, Comando en el mar de la China).

Esta es una autentica película de aventuras, de las de antes. De esas que esperábamos con avidez en aquel "sábado cine", mítico programa donde echaban a los chavales de mi edad películas que marcaron nuestra infancia y adolescencia. Ademas es la típica "película de tíos". Ese tipo de películas en las que por la época en la que estaban filmadas o por la trama de la que trataban, no salia ninguna chica ni romance ñoño (...como la famosa Estación polar Cebra. Ni una tía, ni falta que hacía).




Cine de aventuras de las buenas, como digo, pero con un buen guión basado en una buena novela y muy buena interpretación no solo de "Jimmy Stewart", sino también del resto. Un reparto de lujo: Richard Attenborough, Peter Finch y sin olvidar a grandes secundarios como Ernest Borgine, Ronald Fraser y Hardy Krüger (fantástica interpretación la de este ultimo).

El conflicto, el drama humano, la fuerza, el liderazgo, la codicia y el instinto de supervivencia, todo ello en unos personajes cuyos perfiles psicológicos parece que fueron creados con escuadra y cartabón. La película fue un exitazo nada mas estrenarse en parte porque esta película fue producida con un bajísimo presupuesto. Son cintas conocidas como durmientes, nadie espera ese éxito y su producción es relativamente barata, pero con todo Obtuvo dos nominaciones a los Premios Óscar.




Cosas que no son quizás muy conocidas:

El aeroplano que se usa en la película es el famoso C-82 Boom, pero el avión que se construye para las escenas finales es un avión llamado  Tallmantz Phoenix P-1, que fue diseñado por Otto Timm y construido por Tallmantz Aviation Inc, exclusivamente para la película. Tuvo que ser incluso certificado por las autoridades de la FAA. El especialista que doblaba a James Stewart en este aparato se llamaba Paul Mantz y se mató haciendo precisamente una arriesgada maniobras de despegue con el avión. Como las tomas principales ya estaban rodadas, se decidió continuar el rodaje de los planos cercanos con otro avión que pareciera similar desde cerca. Se eligió el North American O-47A, un avión de  observación prestado por el Air Museum.

El hijo del director Robert Aldrich (William Aldrich) y su yerno Peter Bravos son los personajes que mueren nada mas empezar el accidente. Se probaron muñecos en las alas para el vuelo final, pero se encontró que bloqueaban los controles de vuelo y finalmente se decidió cambiarlos por siluetas que no se llegaron a notar en la versión final. 

Errores aeronáuticos: 

Cuando se para el primer motor (el izquierdo) al comienzo del film, la hélice se ve girando en sentido opuesto al real. Las hélices en este aeroplano giraban las dos hacia la derecha cuando se miran desde detrás hacia adelante. 

Dorfman habla de los pioneros Henson y Stringfellow que volaron sus aeroplanos a gomas y alcanzaron hasta 600 metros, en realidad esto nunca ocurrió. Los modelos que ellos diseñaron nunca estuvieron impulsados por motores a gomas.

Cuando el  Captan Towns dice que va a limpiar el carburador a fondo en realidad no tiene en cuenta que el carburador del Pratt and Whitney R-2800 es un carburador a presión (sellado) y que, de haberse abierto para limpiarlo, se hubiese contaminado con la arena del desierto. Tampoco hubiera podido volver  a montarse sin una llave especial que necesitaba para poder ser recalibrado. 

A pesar de estas "cosillas", El vuelo del Fénix sigue siendo una gran película (una de mis favoritas) y ademas de ser muy entretenida, ha aguantado muy bien el paso del tiempo. Le da sopa con ondas a su secuela del 2004 y merece la pena volver a verla para disfrutar de las fantásticas interpretaciones de todos los actores.

...y para colmo con un gran banda sonora. Con la canción "Senza Fine" (sin final) que luego se popularizo con la peli de Billy Wilder "Avanti".

  

Un 7, 6 en la IMDB y un 8 mi clasificación particular :)



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