El simmer purista, una visión personal de la simulación doméstica tomada en serio
Voy a intentar describir la transición del "entusiasta de los videojuegos" al operador de sistemas de vuelo . Para el simmer purista, el simulador no es una ventana para ver paisajes, sino una herramienta de entrenamiento y precisión donde la satisfacción reside en la ejecución perfecta de un procedimiento, no en la estética de una captura de pantalla. Aquí desarrollo las premisas bajo mi óptica personal basada en el rigor y la eficiencia: 1. Funcionalidad sobre Estética (Libreas y Vistas) Para el purista, la cabina es su universo. Cambiar la "pintura" exterior es irrelevante porque, una vez sentado en el cockpit, esa capa de pintura es invisible. La falacia de la vista externa: Observar el avión desde fuera rompe la inmersión de "ser" el piloto. En la aviación real, no tienes una cámara orbital; dependes de tus instrumentos y de lo que ves por la ventanilla. Si no contribuye a la operación del vuelo, sobra. 2. El "Efecto Simulador Profesional"...