El proyecto avutarda, seguimiento con las Bonanza del EA

Trasteando por Internet me encontré con algo relacionado con mi querida avutarda, que es además el título del Blog. Existió un proyecto dedicado a las avutardas dirigido por el profesor Juan Carlos Alonso. El Museo Nacional de Ciencias Naturales dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas estuvo detrás de esta iniciativa que tenía como objetivo preservar la población de estas enormes aves voladoras en nuestro país.

Debajo se pueden ver las famosas Beechcraft F-33 Bonanza, que recuerdo estaban destinadas en el 42 Grupo de Getafe en mis años de prácticas como ayudante especialista en armamento, allá por 1982. En estos aviones, que estaban dedicados al entrenamiento y enseñanza de personal del Ejército del Aire, se hizo una instalación de antenas en la punta de plano para recibir señales de los ejemplares marcados con emisoras.


Seguimiento

Se marcó a unas cuantas avutardas con emisores de radio. La señal de radio emitida por cada una tenía diferentes frecuencias. Aunque la potencia de dicha señal era suficiente para su búsqueda y localización por tierra tan solo a unos pocos kilómetros de distancia, en vuelo y a gran distancia la cosa se hacía más complicada. 

Cuando las avutardas se dispersan o migran a distancias mayores, es necesario el uso de avionetas. Las E-24 Bonanza de la Base Aérea de Getafe (desde 2007, Base Aérea de Villanubla, Valladolid) han resultado ser idóneas para esta búsqueda aérea. Mediante una antena direccional montada extremo del ala, piloto y copiloto son capaces de localizar con gran precisión el lugar en el que se encuentra el individuo marcado con radio, lo que hace posible que los biólogos puedan seguir estudiando el comportamiento de cada uno de estos individuos en tierra.

La utilización de aviones militares, gracias al convenio de colaboración entre el CSIC y el Ejército del Aire, ha permitido obtener resultados óptimos sobre dispersión y migraciones de las Avutardas en España. La búsqueda aérea ha permitido realizar desde 1992 varios miles de localizaciones aéreas de individuos que habían sido perdidos durante su seguimiento por tierra.

Las Avutardas adultas suelen realizar desplazamientos estacionales de hasta 250 km entre sus zonas de cría y las zonas de veraneo o invernada, siguiendo rutas de vuelo que suelen repetirse año tras año. Los individuos jóvenes también recorren cientos de kilómetros durante su etapa de dispersión juvenil, antes de establecerse definitivamente como adultos reproductores.

Para saber más sobre el proyecto avuatrda: http://www.proyectoavutarda.mncn.csic.es


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