La aviación en el cine: Whisky Romeo Zulu (2004)

-Ojo Spoilers- 

Whisky Romeo Zulu (2004) es una muy correcta y bastante desconocida (al menos en España) película Argentina, creada por y para aerotrastornados. Su director y guionista es Enrique Piñeyro, piloto cineasta y muchas más cosas. Es una pequeña joya de ritmo un tanto lento, como todo buen film argentino que se precie, que hará disfrutar a todos aquellos apasionados de los aviones. Pero ojo, Whisky Romeo Zulú también es un docu-drama demoledor, una especie de crónica de una catástrofe anunciada, una dura crítica y una denuncia de alguien que vivió de primera mano la presión de una compañía aérea de bajo coste con grandes precariedades. A veces la historia nos encoge el alma, pues se trata de uno de los accidentes más graves sufridos por la aviación civil Argentina y a mi personalmente me recuerda el horroroso accidente de Spannair en Madrid. 

El film relata los hechos que llevaron a la terrible tragedia sufrida por el Vuelo LAPA 3142 (con matrícula WRZ que da título a la cinta), está narrada poniendo el énfasis en las irregularidades que el mismo Piñeyro pudo comprobar cuando fue piloto de LAPA entre 1988 y 1999. 

Sólo un par de meses antes del accidente, Piñeyro renunció a su puesto y abandonó la compañía. La cinta narra de forma descarnada y realista la lucha de este piloto que denuncia día tras día sin éxito las desastrosas políticas y procedimientos de seguridad de la empresa. Una lucha y una causa en la que se sabe perdedor, pero que no por ello va a dejar que se pierda sin haber puesto antes todo de su parte. La historia está un tanto novelada. Un niño al que se conoce como T decide ser piloto a pesar de que su padre se opone. El director emplea varios flash-back para ponernos en situación. Un amor de juventud, una vida dedicada a la profesión de piloto con todo lo bueno y malo que ello supone. Los intereses de una compañía que quiere operar a toda costa y los conflictos morales y emocionales que esto crea a su protagonista. Todo aderezado con numerosas escenas aeronáuticas. Tomas nocturnas, despegues, operaciones aéreas, vuelos en fase de crucero etc. Piñeyro nos mete de lleno en la vida cotidiana de un pilotos que ama su profesión. 

El director carga las tintas sobremanera en la decisión corporativa de empeñarse en volar a toda costa aparatos en donde saltan las alarmas de forma constante. El relato de como la dirección ignora constantemente las normas escritas en el manual MEL y obliga de forma casi mafiosa a volar resulta algo casi increíble a los que trabajamos en este mundillo desde hace años. De todas formas, para entender la cinta tenemos que retrotraernos a la Argentina de 1999 y la "aberrante" forma de toma del control civil por parte de la Fuerza Aérea. Algo ampliamente superado en la mayoría de los países del mundo desde hace muchos años, pero que en el país andino de aquellos años era normal.



Con respecto a su motivación para hacer la película, Piñeyro expresó que lo que realmente quería contar era cómo ocurrió y que llevó al accidente, no en el hecho de que los pilotos se olvidaran de seleccionar los flaps en el despegue. La idea era contar el por qué del olvido. El que los pilotos se olvidaran de algo tan importante como la correcta configuración del avión para el despegue fue la gota que rompió el vaso en una serie de flagrantes violaciones de las regulaciones. 


Casi como en uno de los documentales de "Mayday catástrofes aéreas" (existe también un episodio de esta serie y además un documental del mismo Piñeyro titulado Fuerza aérea sociedad anónima), el director estaba muy interesado en mostrar todo lo que precedió además de lo que parece más que evidente, el fallo del eslabón final (el piloto). Según los productores, debido a la naturaleza de la película y la denuncia pública, gran parte de la filmación se realizó de forma discreta, algunas tomas fueron hechas con lentes  teleobjetivo. La película cosechó una buena crítica en la mayoría de países en los que se proyectó y fue ganadora de varios premios. 

En suma, una película notable en la que los pocos errores que se pueden apreciar (tomas de un 737-300 haciéndolo pasar por un -200) son totalmente perdonables debido a la gran dificultad que entrañó la produción semiclandestina del film. Una estupenda película para proyectar en seminarios de pilotos y hacer un pequeño cineforum resaltando los puntos importantes para la profesión. 

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