Efemérides aeronáuticas: Franz Reichelt

Sangre, sudor, lagrimas y tortazos a porrillo. Así es como la humanidad consiguió volar. Casi na'. Uno que se dio una galleta morrocotuda fue Otto Lilienthal, de hecho palmó a consecuencia de ella. Antes de estirar la pata dijo aquello de "Opfer müssen gebracht werden!" que en alemán queda mu' raro, pero en español significa "¡Es necesario que haya sacrificios!". Acto seguido la espichó. 

Otro que no se quedó atrás en esto de darse un buen talegazo fue Franz Reichelt. Apodado el sastre volador, Franz, de origen Austriaco (como el otro saltador famoso: Felix Baumgartner), era un joven de 33 años con más pelotas que el caballo de Espartero pero con menos cerebro que un mosquito. Digno aspirante a los premios Darwin. Si, esos premios que honran a aquellos que mejoran el acervo genético de la raza humana eliminándose a sí mismos de forma accidental. Como aquel que le dieron al conductor atrapado en un embotellamiento al que le entraron ganas de mear y abrió la puerta del coche para rápidamente saltar una barandilla, ...sin darse de cuenta de que en ese momento estaba en un puente.

Pues eso, a Franz Se le ocurrió meterse a inventor sin tener ni puñetera idea de matemáticas, ni física ni de diseño, ni de na' de lo que hay que tener pa' inventar algo. Por lo menos Otto era ingeniero aerospacial pero Franz, estaba claro que era carne de cañón. Quiso desarrollar el paracaídas para que lo usaran los pilotos en caso de emergencia. Muy loable.

Después de hacer varias pruebas con un prototipo cosido por él mismo, se lanzo desde una altura de 8 metros y casi se partió la crisma. Una pierna rota fue el balance oficial. Al ver que no había funcionado nada bien la cosa, en vez de retirarse a hacer remiendos se dijo a sí mismo: quizás el fracaso fue debido a que no tenía suficiente altura... Solución: ¡Voy a tirarme desde la torre Eiffel a ver que pasa! 

El 4 de febrero de 1912 por la mañana y después de alguna duda (menos de las que tuve yo la primera vez que me tiré en paracaídas), Franz hacía un agujero de 15 cm de profundidad en la explanada del Campo de Marte. El suceso quedó grabado como si fuera una de las burradas que se filman ahora con los teléfonos móviles... desde ahora en vez de "efemérides aeronáuticas" a esta mini sección voy a empezar a llamarla "vidas ejemplares".



Comentarios

Entradas populares de este blog

Velocidad terminal

El RADAR meteorológico en los aviones

La atmósfera estándar