Arte en aviación: Goya y su modo de volar

Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos, provincia de Zaragoza, el 30 de marzo de 1746. Fue uno de los pintores españoles que se adelantó a su tiempo en muchos aspectos. En mi modesta opinión (de no experto) incluso me parece que su pintura ya muestra un incipiente impresionismo pintando con pequeñas manchas de color. Para mi es una auténtica delicia poder ver sus obras en vivo en el museo del Prado cuando voy a Madrid. Goya no solo fue pintor de caballete, su obra abarca también el grabado, el dibujo y la pintura mural. Goya es considerado uno de los grandes maestros de la historia del arte. Falleció en Burdeos el 16 de abril de 1828. Mucha gente conoce al genial pintor español y lo más famoso de su obra, pero pocos saben que pintó también un tema aeronáutico.

Modo de Volar

Goya dibujó entre 1815 y 1816 un aguafuerte (aguantina, punta seca sobre papel avitelado) titulado "Modo de volar". Pertenece a una serie de estampas genéricamente conocidas como "Disparates". Modo de volar es la nº 13. Esta serie de disparates fueron la respuesta emocional del autor a los acontecimientos que ocurrían en España. Finalizada la Guerra de la Independencia, el maestro vio derrumbarse parte del mundo progresista con el que de algún modo se había identificado. Este estado de ánimo duró hasta el cambio de signo político, el triunfo del general Riego y la proclamación de la Constitución de 1812.

Los disparates goyescos fueron eran obras inacabadas e incomprensibles. Rompieron con la por entonces versión oficial y propagandística que el resto de los grabadores mostraban en sus estampas. Tiempos de adulación personal a Fernando VII.  Miedo a volar, como el resto de la serie, es una expresión crítica universal de la esencia del ser humano, en este caso de sus miedos, sus creencias y sus errores. 

Según la interpretación de J.M. Mantilla, la estampa muestra a unos hombres provistos de un artilugio volador planeando por un espacio en el que no hay ninguna referencia. Ni cielo ni tierra. Es una escena oscura, tenebrosa y nocturna. De hecho, es la oscuridad de la escena la que confiere el verdadero sentido a la composición, donde la serenidad de los hombres voladores que se deslizan en silencio sobre un espacio indefinido determina el carácter misterioso de esta estampa, que quizás no signifique más que la representación de un sueño perenne de la humanidad, cuya naturaleza onírica se evidencia en el disparate de los toritos, que recuerda la inevitable caída de todo lo que artificialmente sube y su trágico destino.


También el vuelo, como metáfora de la inestabilidad, la irracionalidad humana y la inconstancia de la fortuna, está presente en numerosas obras de Goya, desde sus primeros dibujos relacionados con los "Caprichos" hasta los últimos incluidos en los álbumes de Burdeos, ejemplos de la imposibilidad humana de materializar los sueños y donde el pintor insiste en lo grotesco de esta pretensión voladora.

Por otra parte, el carácter críptico de la obra de Goya  abre otras posibles interpretaciones de esta imagen. Hacia 1811, fray Francisco Alvarado, un religioso conservador, y por lo tanto antiliberal, que firmaba sus artículos como "el filósofo rancio", comparaba las nuevas ideas afrancesadas con el deseo de volar: No probemos á volar con alas de cera, ni con máquinas aerostáticas. Si pisando por tierra firme tropieza un hombre, ¿que será embarcándose en un mal burro de palo? Bajo esta perspectiva, volar era, además de un sueño, una metáfora de la innovación política y filosófica a la que los conservadores se mostraban contrarios. Y desde este punto de vista, quizás Goya no está haciendo una crítica a algo imposible, sino que está amparando el deseo de libertad que expresa el vuelo. Un vuelo que, pese a la placidez aparente de la estampa, requiere de un esfuerzo por parte de los hombres para mantenerse en el aire, pues han de mover constantemente y de forma sincrónica sus brazos y piernas para batir las alas conectadas al cuerpo a través de las cuerdas. Un esfuerzo similar al que los liberales tuvieron que realizar para mantener sus ideas desde las Cortes de Cádiz. 

Una reproducción de esta obra se puede adquirir en la tienda del museo: 

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