martes, 5 de mayo de 2015

Guía rápida de etiqueta para el pasajero moderno



El glamour de los vuelos transcontinentales en un Lockheed Super constellation en los años 50 o incluso en los Boeing 707 de los años 70... todo eso ha pasado de moda. En aquella época, la elegancia y el glamour se podía ver en sus azafatas, en los comandantes de aeronave, en sus uniformes y en los modales que empleaban para con los pasajeros. Era algo extraordinario y solo al alcance de unos pocos poder viajar a Nueva York con la TWA o con la Pan Am. 

Las azafatas eran algo espectacular, luciendo esos uniformes azules con guantes blancos, faldas de tubo que marcaban sus cinturas y esos tacones altos. Siempre atentas con el pasaje, cuidando su imagen y la de la compañía, siempre iban perfectamente maquilladas y con sus "pestañazas" y la raya del ojo perfectamente delineada. Los pasajeros se ponían sus mejores galas para viajar, eran gente educada y de alto poder adquisitivo que esperaban un servicio a bordo de primera. Así era la "Golden age" de la aviación comercial.


...pero amigo, llegaron las "low cost" y la democratización del vuelo abrió la puerta a que todo el mudo pudiera volar (...y violar la intimidad de los demás) por poco dinero. Esto, junto con un cambio de las modas y las actitudes hizo que los pasajeros también hayan cambiado. Vamos a enumerar aquí algunas de las cosas que la gente hace hoy en día en los aviones y que más molestan al resto de los pasajeros (según encuestas realizadas).


15. Hablar de un lado a otro o por encima de otros pasajeros

Existen parejas que viajan juntas y que se creen muy inteligentes al reservar ventana y pasillo dejando un asiento en medio (también los hay que reservan ambos lados del pasillo). La persona que termina sentada en medio no suele pensar que esa sea una buena idea.

14. Verse obligado a mantener una conversación con flirteo incluido.

Es cierto que a veces se hacen amistades e incluso se puede conocer a un futuro cónyuge por entablar una conversación con la persona sentada a tu lado (es raro, pero ha pasado). Eso suena encantador y muy de película, pero las cosas normalmente no son así y un coqueteo requiere interés mutuo. No sea usted pelmazo. Si usted está románticamente interesado en su compañero/a de asiento, preste atención a las señales que le indican que esa otra persona quizás no está interesada. Incluso si parece estarlo, sea cauto. Si piensa pedirle usted el número de teléfono o concertar una cita posterior espere hasta el final del vuelo. Un "no" es ya de por si bastante cortante y le hará quedar como "Cagancho en Almagro", pero un "no" con cuatro horas sentados uno junto al otro... es insoportable.

13. Intentar convencer una y otra vez a otro pasajero de que estás sentado en su sitio (y viceversa)

Los pasajeros que tienen un problema con la asignación de su asiento deben tratar el tema con la tripulación. También es cierto que existen pasajeros que se sientan en el asiento que les da la gana, para luego decirle al legítimo usuario del asiento que se busque otro, esto es absolutamente inaceptable. Una advertencia: las líneas aéreas a veces no ayudan a que las familias con niños se sienten juntas, por lo que si se le pregunta cortésmente se debe de tener la deferencia.

12. Pelearse por el apoyabrazos

La mayoría de las personas comprensivas están de acuerdo en que la persona sentada en el asiento del medio, tiene derecho a los apoyabrazos, si así lo desea. Pero también es cierto que las plazas del medio tienen unos límites y existe un acuerdo tácito: el borde del reposabrazos es donde terminan los derechos del pasajero de en medio. No se debe de infringir esta norma no escrita e ir más allá.

11. Invadir la superficie útil asignada

El espacio de delante de su asiento es para usted. No meta sus pies o sus bolsas en los espacios delanteros de otros asientos.

10. No usar los auriculares

A nadie le interesa y nadie quiere escuchar ni su música ni su película. Si se ha olvidado los auriculares, pida al asistente de vuelo alguno. Normalmente existen auriculares disponibles. Si no se tienen auriculares no se debe de utilizar el dispositivo.

9. El olor de la comida que llevan algunos pasajeros

¿Es usted el tipo de persona que disfruta de la comida casera cuando viaja? Existen viajeros que traen comida (normalmente maloliente) al avión. Algunos incluso cocinan un delicioso plato especial con ajo extra y algún tipo de pescado. Este tipo de pasajero esta especialmente orgullosos de su delicatessen. En el momento que se alcanza la altitud de crucero se abre el "tuper" y... nos hace partícipes a todos los demás pasajeros. 

8. Olor corporal.

Mantener la higiene adecuada es bueno para todo en la vida, considere la cabina de pasajeros como un SPA: tome una ducha antes de su próximo vuelo, sus vecinos de asiento se lo agradecerán.

7. Sacar la bolsa o equipaje de otra persona fuera del compartimento superior

La bolsa o el equipaje en el compartimento superior no fue colocado ahí por accidente. No es una bolsa perdida ni ha aparecido por arte de magia. Pertenece a alguien sentado cerca de usted, y si ya estaba allí es porque llegó antes que usted. Algunos pasajeros que llegan al avión más tarde deben de encontrar otro lugar para su bolsa. Es un error ir hacia atrás, si puede deje su bolsa en la parte delantera, así no tendrá que molestar a los pasajeros que salen por el pasillo al abandonar el avión. 

6. No hacer nada cuando su hijo berrea o molesta.

Los niños son los pasajeros más honestos cuando se trata de expresar sus sentimientos acerca de los modernos viajes en avión. Por desgracia, la honestidad se expresa a menudo a través de un llanto o pataleta insoportable. Existen muchos padres viajeros que no parecen interesados en calmar a sus vástagos. Lo mismo ocurre cuando los niños están pataleando y golpeando constantemente el asiento delantero.

5. No tener paciencia con un padre o madre que trata de calmar a su hijo

¿Cree usted que a los padres les gusta escuchar a su hijo llorar? Hay padres que hacen lo que pueden tratando de calmar a sus pequeños a veces mejor que cualquiera de nosotros en una situación parecida, pero hay otros pasajeros que inmediatamente se quejan y les increpan. esto es también un comportamiento molesto e inaceptable. Recuerdo en una ocasión que una señora mayor se quejaba constantemente por que un pequeño lloraba sin parar. Al verme sonreír me preguntó: ¿Y es que a usted no le molesta lo que estamos soportando? A lo que yo le contesté: Mire usted, nosotros solo le tenemos que aguantar una hora, pero yo pienso en los pobres padres lo tienen que aguantar las 24 horas...

4. Levantarse en repetidas ocasiones obligando a otros a hacerlo

Si usted no puede quedarse quieto y la necesidad de levantarse con frecuencia en un vuelo le causa angustia, elija un asiento de pasillo. Nadie va a enfadarse porque un pasajero haga una visita (o un par si es un vuelo largo) al baño en un vuelo, pero cada 20 minutos, eso no está bien.

3. Descalzarse, quitarse los calcetines y poner los pies en cualquier lugar menos en el suelo

Una cabina de pasajeros no es su sala de estar. No pagamos el precio de lo que cuesta un billete para oler sus pies, es indignante, y desde luego no queremos verlos al mismo nivel que la comida que nos sirven en el avión y que estamos tratando de comer.

2. Empujar, tirar, patear, balancearse, o cualquier otra manera de tratar el asiento de otro pasajero

Cuando los niños lo hacen, es malo. Cuando los adultos lo hacen, es inexcusable. El defensor de su espacio (rodilla mediante) que no deja reclinar el asiento delantero entra también en esta categoría.

1. Retrasar un vuelo

Cuando la tripulación se enfrentan a un pasajero revoltoso, puede dar lugar a situaciones drásticas, por ejemplo desviar el vuelo y aterrizar con el fin de hacerle frente. Ha ocurrido en alguna ocasión que más de un vuelo tuvo que ser desviado por una pelea al tratar de reclinar el asiento. Otro vuelo se retrasó porque un pasajero bromeó diciendo que tenía Ébola. Otros han hecho bromas con asuntos de terrorismo. Si la tripulación se ve obligada a pedir ayuda externa para hacer frente a un pasajero, estamos hablando de alguien que ha superado el nivel habitual de molestia.

En última instancia, si quiere usted ser un viajero atento, sólo debe de recordar una cosa: no es usted la única persona que surca el éter en este tubo de metal.

¿Te ha ocurrido alguna cosa parecida? Si tienes algo que añadir puedes compartirlo en los comentarios.

...en otro post hablaremos de azafatas gruñonas y comandantes chuletas.

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