La aviación en el cine: Midway (2019)

Cuando el CGI hace justicia a la cubierta de vuelo ...pero se olvida del F4F Wildcat y abarca más de lo que puede

Si la versión de 1976 fue un drama bélico con aviones, la Midway de Roland Emmerich (2019) aspira a ser una epopeya aeronáutica. Para nosotros, los aerotrastornados que buscamos la silueta del SBD Dauntless en el horizonte, esta película es un festín visual que corrige décadas de limitaciones técnicas (...pero solo parcialmente, como luego veremos). Esta nueva versión adolece también de multitud de errores históricos y en ocasiones se le va la mano con el excesivo empleo de CGI en maniobras imposibles. Pero analicemos esto desde un punto de vista de aerotrastornado al que le apasiona el cine. 

El rugido de los "Slow But Deadly"

Lo primero que destaca es la fidelidad en la recreación de las máquinas. Ver los Douglas SBD Dauntless y los Grumman TBF Avenger con tal nivel de detalle es un sueño para cualquier entusiasta.
  • Física de vuelo: A diferencia de otras producciones de Hollywood, aquí sentimos la pesadez de los aviones cargados con torpedos y bombas de 1,000 libras. Aunque algunas maniobras de vez en cuando parecen más bien aviones modernos, como comento más adelante en la fidelidad histórica.
  • El picado: La secuencia del ataque en picado es, sencillamente, magistral. Capta esa vulnerabilidad aterradora del piloto al abrir los frenos de aire (esos flaps perforados tan característicos) y lanzarse en una trayectoria vertical de casi 90º hacia el puente de un portaaviones japonés.
2019 vs. 1976: Del "Sensurround" a la Inmersión Total

Es inevitable comparar esta cinta con el clásico de 1976 protagonizado por Charlton Heston. Aunque ambas comparten la misma importancia histórica, las separan dos mundos tecnológicos:

El factor Sensurround: En los 70, la apuesta fue física. El sistema Sensurround no buscaba fidelidad acústica, sino una experiencia visceral: que el espectador sintiera en el pecho el estruendo de los motores y las explosiones. Era innovador, pero a veces distraía del rigor histórico.

Ver post dedicado al Sensurround

En cambio, la versión de 2019 utiliza el sonido para situarte dentro de la cabina. Escuchamos el metal retorcerse bajo la presión G y el silbido del viento en los montantes. Es una inmersión técnica, no solo un temblor en el asiento.

Nota del autor: Mientras que la versión de Heston se parece más bien a un documental dramatizado, la de Emmerich se siente como un vuelo de combate en primera persona.

Para el lector asiduo de este blog, Midway (2019) es de visionado obligatorio. Es una carta de amor a la ingeniería de los portaaviones y a la pericia de los pilotos que, sin computadoras de tiro, lograban poner una bomba en una "X" en medio del Pacífico.

A pesar de algunos excesos visuales propios del cine moderno, el respeto por las tácticas de combate naval y la identificación de las variantes de los aviones la convierten en una buena recreación de esta batalla. Pero no todo es pefecto. Hay que ser honestos: aunque visualmente es una delicia técnica, el guion vuela a veces en condiciones de baja visibilidad.


Fidelidad Histórica: Luces y Sombras

Lo que clava (Aciertos)

  • La Inteligencia Naval: Es muy fiel en mostrar el trabajo de Edwin Layton y Joseph Rochefort. La película respeta el hecho de que Midway no se ganó solo en el aire, sino en las criptas de Pearl Harbor descifrando el código "AF".

  • El ataque del Escuadrón de Torpederos 8 (VT-8): La película retrata con crudeza el sacrificio casi suicida de los Douglas TBD Devastator. Fue un desastre táctico real donde casi todos fueron derribados sin lograr un solo impacto, pero su sacrificio obligó a la escolta japonesa a bajar a ras de agua, dejando el cielo libre para los bombarderos en picado.

  • Figuras históricas: Personajes como Dick Best existieron y, efectivamente, fue uno de los pocos pilotos en lograr impactos en dos portaaviones distintos el mismo día.

Donde "derrapa" (Los fallos de guion)

Si la versión de 1976 pecaba de ser un poco lenta, la de 2019 peca de acelerada y melodramática:

  1. El "Síndrome del Superhéroe": El guion presenta a Dick Best como un rebelde casi indisciplinado que hace acrobacias innecesarias. En la realidad, Best era un profesional extremadamente meticuloso y un oficial instructor. Hollywood no sabe retratar el heroísmo sin añadirle una capa de "chico malo".

  2. Diálogos acartonados: Muchos diálogos parecen sacados de un manual de frases hechas de guerra. Se echa de menos la profundidad humana que sí tenían las tripulaciones reales; aquí a veces parecen piezas de un tablero de ajedrez.

  3. El CGI "Gravity-Defying": Aunque los modelos de los aviones son perfectos, a veces el guion exige maniobras que desafían las leyes de la física. Hay planos donde los Dauntless parecen tener la agilidad de un caza moderno en lugar de un bombardero pesado de 1942.

  4. Omisión de la pausa táctica: La película hace parecer que todo ocurrió en una tarde frenética. En realidad, hubo horas de angustia, decisiones erróneas y una tensión logística que el guion sacrifica en favor de la acción constante.

Comparativa de Realismo: 1976 vs 2019


Esta versión de Midway es una película visualmente fiel pero narrativamente plana. Si buscas ver cómo funcionaba la cubierta de un portaaviones de la clase Yorktown, es insuperable. Si buscas un guion con la profundidad de Cartas desde Iwo Jima, te quedarás con ganas de más.

Hablemos del gran ausente de la película, el Grumman F4F Wildcat (omisión imperdonable).

Mientras los SBD Dauntless se llevaban la gloria del hundimiento, el Wildcat era el guardaespaldas que permitía que eso sucediera. Aunque el Wildcat fue el caza estándar de la Marina y jugó un papel crucial protegiendo a la flota en la batalla real, no se muestra ni en vuelo ni en las cubiertas de los portaaviones en esta cinta.

1. La Omisión de Roland Emmerich

A pesar de que el Wildcat fue el escudo de la flota en junio de 1942, la película decide centrar casi toda su carga visual y narrativa en:
  • El SBD Dauntless (Bombardero en picado).
  • El TBD Devastator (Torpederos).
El guion de 2019 comete la licencia histórica de hacer que los bombarderos se defiendan solos con sus ametralladoras traseras en casi todas las secuencias, ignorando las patrullas de combate de los F4F que realmente estaban allí.

2. Comparativa con la versión de 1976

Aquí es donde la película de los 70, a pesar de sus limitaciones, le gana la partida a la moderna en cuanto a estructura de flota:
  • En 1976: Aunque usaran los T-6 Texan "disfrazados" o metraje de Hellcats (un modelo posterior), al menos se mostraba la presencia de los cazas en las cubiertas y despegando para interceptar a los japoneses. Verás que la versión de Heston, pese a sus fallos visuales, sí respetaba mucho más la estructura de las "CAP" (Combat Air Patrols).
  • En 2019: El director prefirió saturar la pantalla con fuego antiaéreo y maniobras de bombardeo, dejando al Wildcat en el hangar de la edición. Si estás interesado en este avión busca en Internet el papel de John S. "Jimmy" Thach y su escuadrón en Midway; su ausencia en la película de 2019 es precisamente lo que más chirría a los historiadores, ya que su táctica fue la que equilibró la balanza frente al Zero.
3. ¿Por qué es un fallo de guion?

Esta omisión no es solo un detalle visual, es un agujero narrativo técnico:
  • La táctica Thach Weave: Al no haber Wildcats, la película no puede mostrar cómo los americanos lograron contrarrestar la superioridad del Zero en el aire.
  • La vulnerabilidad: Hace parecer que los Dauntless eran tan capaces en combate aire-aire que no necesitaban escolta, lo cual es una distorsión de la realidad del combate naval.

Quién mucho abarca poco aprieta: tres historias que deben ser contadas por separado

En mi opinión, Pearl Harbor, Treinta segundos sobre Tokio y Midway en algo más de dos horas... es mucho material como para ser tratado con el suficiente rigor. Sobre todo cuando hay películas mucho más antiguas que lo narran mejor. Aquí es donde relaciono las tres películas. Treinta segundos sobre Tokio es una de mis películas bélicas favoritas. Existe una "pureza" técnica en el cine bélico clásico que el CGI moderno, por muy avanzado que sea, a veces no logra replicar.

Si analizamos por qué "Thirty Seconds Over Tokyo" (1944) —protagonizada por Spencer Tracy y Van Johnson— sigue siendo superior a la recreación de Midway (2019), encontramos varios puntos clave:


1. La autenticidad del material físico

Mientras que la versión de 2019 depende enteramente de entornos digitales, la película de 1944 utilizó bombarderos B-25 Mitchell reales.

  • El peso de la realidad: Ver un avión de varias toneladas interactuar con el viento y la cubierta del USS Hornet crea una tensión física que el ojo humano percibe como "verdadera".

  • El reciclaje histórico: Las tomas del despegue de 1944 eran tan perfectas y cinematográficamente potentes que la versión de Midway (1976) decidió usarlas directamente en lugar de intentar recrearlas. Si un metraje de 1944 es lo suficientemente bueno para una superproducción de 30 años después, es prueba de su excelencia.

2. Asesores con experiencia de combate real

La gran diferencia radica en quiénes estaban detrás de las cámaras.

  • Cercanía al evento: En 1944, los asesores técnicos no eran historiadores que leyeron libros, sino hombres que habían estado en el Pacífico meses atrás. El guion se basó en el libro del Capitán Ted W. Lawson, quien pilotó uno de los aviones en la misión.

  • Detalle técnico: En la versión moderna, el ataque de Doolittle se siente como una "misión de tutorial" para avanzar la trama. En la película de 1944, el enfoque es casi documental sobre la física del despegue en pistas cortas y la angustia de la navegación, lo que genera una inmersión mucho más profunda.

3. Efectos especiales: Miniaturas vs. Píxeles

A menudo descartamos los efectos antiguos como "simples", pero los de 1944 fueron revolucionarios:

  • Arnold Gillespie, el genio de efectos de MGM, utilizó miniaturas a gran escala y juegos de cámaras que capturaban la iluminación natural.

  • El factor "Uncanny Valley": El CGI de 2019 a veces sufre de movimientos demasiado fluidos o cámaras "imposibles" que rompen la ilusión. En 1944, la cámara está limitada por la física, lo que irónicamente hace que el espectador se sienta más presente en la escena.

"En la versión de 1944, el metal cruje y el aceite parece manchar la pantalla; en la moderna, todo parece demasiado limpio para ser una guerra".

Es curioso cómo el cine ha ganado en capacidad de mostrar "todo", pero ha perdido la capacidad de hacernos "sentir" la gravedad y el peligro de la maquinaria de guerra como lo hacían los clásicos. 

Yo tuve la oportunidad de ver Thirty Seconds Over Tokyo en el cine en una reposición de clasicos en pantalla grande (no es lo mismo que en la TV), y todavía se me eriza el vello al recordar las escenas del despegue y del bombardeo... Volver a ver el despegue de Thirty Seconds Over Tokyo reciclado en pantalla panorámica y color sepia en Midway (1976) con el sistema Sensurround me devolvió parcialmente la emoción. Ver las nuevas escenas con CGI en Midway (2019) solo hizo que me acordara con cariño de las otras dos películas, pero no me aportó ese punto de emoción.

Disfruta de nuevo con Van Johnson ese despegue sin flaps en el "Ruptured Duck" y el bombardeo con unos efectos especiales que valieron un Oscar. Y fíjate, que no hay banda sonora durante la secuencia... no la necesita. Eres uno más de la tripulación y estás ahí con ellos en el fragor de la batalla.
    

Un dato curioso sobre los asesores contratados en las películas

Hay un nombre clave: James Doolittle. Para la película de 1944, el propio general Doolittle (que aún estaba en activo y era una leyenda viviente) supervisó que los procedimientos de cabina fueran exactos. Los asesores modernos suelen centrarse en que el uniforme sea el correcto, pero los antiguos se aseguraban de que el procedimiento de vuelo fuera el que salvó sus vidas.


Conclusión

Aunque con errores históricos y omisiones imperdonables, Midway (2019) nos regala la oportunidad de ver las dos filosofías de diseño enfrentadas con un realismo visual nada despreciable. Es la lucha entre la agilidad samurái y la resistencia industrial. un 7/10

Ver post dedicado a Thirty Seconds Over Tokyo

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