El Lufthansa Lockheed Super Star L-1649A

Debo de admitir que el Lockheed Super Constellation siempre fue uno de mis aviones favoritos.  Para mi forma de ver, este aparato es el símbolo de la elegancia, progreso e internacionalidad en los años 50. "A blast from the past" que dirían los americanos es lo que yo tuve cuando leía la noticia  de que volvía a volar y vi las imágenes en nuestra página Web. 


Una de las cosas más bonitas y que más llaman la atención al público en general es poder ver clásicos del siglo XX como nuevos en pleno siglo XXI. Una moto o un coche de los 50 bien restaurado es una pieza de diseño que encandila a los aficionados del motor. De la misma manera, poder ver un avión de los 50 como si estuviera nuevo es un auténtico placer para cualquier aerotrastornado que se precie. Si encima ese avión está en posesión de un certificado de aeronavegabilidad entonces la cosa pasa a ser algo más, se convierte en una leyenda renacida. 



Precisamente esto es lo que trata de conseguir nuestra compañía Lufthansa con el L-1649A Super Star. La aerolínea alemana operó sus cuatro Super Stars entre 1958 y 1966, originalmente en servicios que conectaban lo que entonces era Alemania Occidental con Nueva York en los Estados Unidos. El 6 de noviembre de 1958, Lufthansa inauguró el legendario servicio "Senator" de primera clase ofrecido exclusivamente a bordo de su L-1649A. Los primeros pasajeros a bordo del primer vuelo disfrutaron de un nivel de comodidad y servicio nunca antes visto, lo que contribuyó a la reconocida reputación y al estatus legendario del Super Star.

Servivio 5 estrellas, ...nótese la botella de Tio Pepe (gracias a Carlos por haberla visto)

El proyecto Super Star de Lufthansa fue iniciado por la compañía alemana en los Estados Unidos hace diez años para poder poner en vuelo el precioso Lockheed L-1649A Super Star que un día hizo la ruta intercontinental cruzando el Atlántico.



El proyecto de restauración comenzó en Auburn, Maine, pero ahora la compañía ha decidido que el aparato debe de ser trasladado a Alemania. En las próximas semanas, el avión estará preparado para el transporte.



En 2007, la Deutsche Lufthansa Berlin Foundation adquirió tres aviones L-1649A Super Star en los Estados Unidos. En 2008, el trabajo oficial en el proyecto comenzó en un hangar en Auburn, Maine. El objetivo era preservar el símbolo del milagro económico alemán y, al mismo tiempo, el pináculo del desarrollo de la tecnología aeronáutica de la aviación impulsada por un motor de pistón para la posteridad. Como ningún otro avión, el L-1649A encarna la elegancia, el progreso y la internacionalidad emergente en la década de 1950, y al mismo tiempo simboliza la estrecha cooperación germano-estadounidense de la posguerra. El Lockheed L-1649A Super Star impulsado por cuatro motores de hélice comenzó a volar rutas intercontinentales para Lufthansa en marzo de 1958. En noviembre de 1958, se instauró el "Senator Service", que se convirtió en el epítome de la hospitalidad alemana y la comodidad de Lufthansa. 

Cuando el Boeing 707 entró en servicio en 1958 se produjo un salto tecnológico sin precedentes en el tráfico aéreo internacional. Los aviones de largo recorrido ahora podían transportar el doble de pasajeros a través del Atlántico en la mitad del tiempo. Este hito hizo que los elegantes L-1649A cayeran en desuso. Solo se construyeron 44 aparatos, pero siempre mantendrán el sabor inconfundible del vuelo tradicional a pistones en ambiente de super-lujo que ningún reactor podrá igualar. 

Comentarios

  1. Hola Manolo.
    Que bonito avión. Vi uno en Arizona, cerca del gran Cañon, pero no estaba en vuelo, luego si vi el de Breitling en Paris y montamos en el, pero sin volar. Me encantan los aparatos del pasado, son como bien dices, joyas con alas. Hace tiempo tambien tuve la suerte de ver en Bilbao un B25 Mitchel qu estaba de paso auna exhibición en Portugal. Estaba impecable. Por cierto, me ha hecho gracia, en la foto de arriba, la de blanco y negro del pasaje, hay una botella de Tio Pepe !!
    Saludos.
    Carlos

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    Respuestas
    1. Hola Carlos, desde luego es una auténtica preciosidad. Aquí en Zurich tenemos de vez en cuando el que tu viste de Brietling. Me encanta verlos volar en pleno siglo XXI. Oye, muy bueno lo del Tio Pepe, no me había dado cuenta :D
      Saludos
      Manolo

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