jueves, 24 de noviembre de 2016

La aviación en el cine: Escuadrón de combate 332 (Tuskegee Airmen) (1995)

Una historia de racismo mal contada que me da pie para hablar sobre tres de mis temas favoritos: aviación, cine y psicología. Todo en el mismo post ...y con algún toque de humor. Genial :)

Tuskegee Airmen del año 1995 fue titulada Escuadrón 332 en España y aunque se proyectó en algunas salas, en realidad fue una producción de la HBO para la televisión.

El guión resulta en un principio interesante, pues nos cuenta la historia de un grupo de pilotos de caza negros (afroamericanos si se quiere ser políticamente correcto), que sirvieron con distinción y lucharon con bravura durante la Segunda Guerra Mundial. Todo ello a pesar de todos los prejuicios y el racismo al que se tuvieron que enfrentar. La acción comienza en 1942 en una base militar donde acuden los voluntarios para formar un escuadrón de combate integrado por pilotos de la misma "raza". Todos ellos acuden para ser entrenados en la base de Tuskegee, Alabama, en el profundo sur de los Estados Unidos. La cosa en principio pinta bien.

Aspectos técnicos (película producida para la TV)



  • Metraje: 1 h 46 min (106 min)
  • Mezcla de sonido: Dolby SR
  • Color y Blanco y Negro (en las tomas de archivo)
  • Relación de aspecto 1,33: 1 (pantalla de TV antiguas)
  • Cámara: Panavision (Cámara y lentes)
  • Laboratorio DeLuxe
  • Formato negativo: 35 mm
  • Proceso cinematográfico: Esférico
  • Formato de película impresa: 35 mm

Crítica


A muchas personas les gusta ver películas con historias de superación. Historias donde el protagonista o los protagonistas se enfrentan a grandes adversidades y contra todo pronostico llegan a lograr grandes cosas. Algunos ejemplos de buenas películas de superación: En busca de la felicidad, La escafandra y la mariposa, El indomable Will Hunting, El lado bueno de las cosas, Una mente maravillosa, Forrest Gump, Intocable, El discurso del rey, La vida es bella, Rocky, Billy Elliot, La teoría del todo, El pianista, Invictus, Cadena perpetua, El manantial.

Es parte del drama humano y capta nuestra atención precisamente porque a veces podemos vernos reflejados en algún detalle de la historia. Esta película que hoy comentamos tenía todos los ingredientes como para poder ser una gran producción y poder ser incluida en la lista anterior. Contaba con muy buenos actores, medios y un equipo técnico de primera línea. A pesar de reunir los ingredientes básicos, resultó ser una historia muy superficial, muy melodramática y que deja al descubierto la falta de originalidad y los prejuicios con los que se abordó la historia.

Los antropólogos y los expertos en genética nos explican clara y científicamente que hablar de raza es un error garrafal. Las razas no existen. Lo que existe es una mayor o menor proporción de determinado número de genes procedentes del acervo genético o pool genético, que da como resultado un fenotipo específico (una combinación diferente de rasgos). En antropología se designa clina o variación clinal al cambio gradual de rasgos según nos desplazamos de Este a Oeste o de Norte a Sur. Por poner un ejemplo sencillo, si viajamos hacia el Este desde España, nos daremos cuenta de que encontramos cada vez más poblaciones con pliegues epicánticos, cuanto más hacia oriente más acentuados. Pero no son, ni mucho menos, razas diferentes. Son simplemente variaciones de la misma raza. Hay gente que no opina así. Son los "racistas". Para ellos les dedico el siguiente chiste que demuestra que casi todos somos iguales :)


Bromas aparte, problemas raciales siempre los ha habido y me temo mucho que los seguirá habiendo durante mucho tiempo en cualquier parte de la tierra. La forma de abordar estos prejuicios "raciales" en el cine difiere mucho de un director a otro. Yo creo que existen grandes películas en las que se pone de manifiesto este mismo tema sin caer en el victimismo de Escuadrón 332. 

A mí siempre me ha encantado ver películas donde en un momento dado el más desfavorecido, el más feo, el más desarrapado, etc. se desvela como un hacha y deja a todos con la boca abierta. Quién no se ha reído con aquellas películas como "Le llamaban Trinidad", cuando un vagabundo Terence Hill dispara el revolver mejor que nadie. Y ya un poco más en serio y con películas de más calidad, yo he disfrutado de lo lindo viendo la magnífica "En el calor  de la noche", donde un inteligente y altivo detective negro de Filadelfia (Sidney Poitier) le da sopa con ondas al paleto Sheriff local genialmente interpretado por Rod Steiger. Eso es una gran película que presenta perfectamente los prejuicios raciales de forma magistral. Es una de mis historias favoritas de todos los tiempos, ganadora de 5 Oscars y realizada por Norman Jewison en 1967. Del mismo director. sobre el mismo tema y más recientemente existe la espléndida "Historia de un soldado" de 1984. Película que se encuentra dentro del ámbito militar, donde un capitán abogado (negro) interpretado por Howard E. Rollins Jr. se tiene que hacer cargo de la investigación del asesinato de un sargento también de color en una base norteamericana sureña en 1944. Otra obra de gran profundidad psico-sociológica que merece la pena ver y que deja en mantillas esta que hoy comentamos.

Yo pude empatizar con los protagonistas de las historias que comento más arriba, pero nunca pude sentirme identificado con las de los aviadores de Tuskegee. Para empezar, obtuvieron su formación y fueron aceptados como pilotos de caza al igual que muchos pilotos blancos. Nadie les retenía allí y podían dejar el servicio cuando quisieran.  Fueron precisamente los Estados Unidos de Norteamérica los que plantearon la posibilidad de emplear a todo tipo de personas para apoyar al esfuerzo bélico. Los pilotos eran oficiales y estaban educados, no se trataba de vagabundos analfabetos. Eran personas inteligentes como cualquiera que sea admitido para la profesión de piloto.

Los Test de inteligencia


Un tema muy controvertido en el que se han vertido ríos de tinta. Para los interesados y los que quieran debatir y crear polémica, recomiendo la lectura de "The Bell Curve" de Richard J. Herrnstein y Charles Murray, en el que supuestamente demuestran con métodos estadísticos (la famosa distribución normal o campana de Gauss), que existen diferencias raciales significativas dependiendo de la etnia. En este libro se intenta relacionar inteligencia con "raza". Fue un auténtico bombazo en su día.  Como contrapartida y para compensar la balanza también recomiendo "No está en los genes", de Steven Rose, R.C. Lewontin y L.J. Kamin, que niega lo expuesto en el libro anterior y nos describe la compleja relación entre genotipo, ambiente y fenotipo. En esta obra se analiza minuciosamente el papel de la ideología en las ciencias. En él se encuentra la crítica más demoledora que se haya hecho al determinismo biológico y a la sociobiología y la refutación más convincente de las teorías sobre la determinación genética de la inteligencia.

Mi opinión personal sobre el tema


Al igual que Wundt y la escuela alemana, mucho más teórica que práctica, siempre he pensado que a principios del siglo XX, la psicología todavía no estaba lo suficientente madura como para saltar al gran publico y ofrecer soluciones. Pensaba (y a veces lo sigo pensando) que la psicología debía de quedar circunscrita al ámbito universitario y servir de apoyo a otras ramas del saber. La escuela Norteamericana mucho más utilitarista, con James a la cabeza, fue mucho más práctica y enseguida quiso sacar a esta disciplina de las universidades para poder ayudar al público en general. A raíz de estos intentos y tras comprobar su posible utilidad, el gobierno Norteamericano se hizo con los servicios de estos nuevos expertos. Hijos de esta nueva visión fueron los primeros test para distinguir quién iba a ser carne de cañón y quién iba a tener más posibilidades de sobrevivir en una guerra. Me refiero a los famosos  Army alpha y Army beta que se aplicaron desde la I GM y todavía se siguen usando en versiones mejoradas.

Estos tests psicológicos fueron desarrollados por Robert Mearns Yerkes (1876-1956) y Lewis Madison Terman (1877-1956). La intención era seleccionar a los más dotados para poder tener una clasificación estándar de ocupaciones. En general y simplificando mucho, era la herramienta de decisión para saber quién iba a ser oficial con mando y quién iba  a ser soldado o personal que debía obedecer ordenes. Antes de la I GM se aplicó a más de 1.750.000 reclutas en poco más de un año. La prueba y los resultados que generó se mantuvieron en secreto hasta que la guerra terminó, siendo finalmente publicado por la Academia Nacional de Ciencias en 1921 en un libro editado por Yerkes titulado Psychology Examining in the United States Army. Estos Tests traspasaron el ámbito militar y fueron aplicados también por las escuelas, las universidades, y las compañías comerciales. Los pilotos debían de ser oficiales cultos y se les aplicaba el modelo de test Army alpha.

La película que aquí comentamos no hace justicia a la preparación psicológica y cultural de estos hombres. Su formación era perfectamente comparable en todos los sentidos a la de los pilotos blancos. Yo he tenido la suerte por mi trabajo de conocer a muchas personas de muchas etnias y culturas diferentes. Todos ellos han sido estupendos compañeros o alumnos. En España además hemos tenido convenios con muchos países para dar formación técnica y militar a muchos guineanos. Durante mis días de academia militar siempre recuerdo que se les dio un trato igualitario. Ni más ni menos. Todos eramos compañeros y todos corríamos en el patio de armas con el "chopo" (CETME) en posición de tercien cuando nos castigaban :)

Una foto con un compañero guineano (Tomás Nguema) en la Escuela de Especialistas del Aire. Principios de los 80

Valoración


Centrándonos en la película hay que decir que es muy poco realista y extremadamente predecible. La película o docu-drama contiene numerosos errores. Por ejemplo:


  • La 99 voló el obsoleto P-39 Airacobra durante su despliegue en África, no el P-51 Mustang
  • La película de la cámara sincronizada del avión de uno de los protagonistas muestra el ataque a un destructor alemán mientras que en realidad este barco es un destructor japonés anclado en Rabaul en el Pacífico.
  • Lo que se afirma en el epílogo de la película es que el escuadrón 332 nunca perdió un bombardero en combate. Esto es inexacto. El grupo perdió por lo menos 27 bombarderos bajo fuego enemigo en el transcurso de siete días, según se confirma en la página Web de los pilotos de Tuskegee.


La película es pues muy floja. Está llena de elementos melodramáticos, victimismo, tópicos y personajes estereotipados. Es superficial, previsible y no hace justicia a lo que allí pasó y al entrenamiento recibido por estos hombres. Es una película que no transmite realmente el esfuerzo y el sacrificio de estos pilotos ni del personal de tierra. Es mucho mejor leer la historia en algún buen libro. Incluso el cómic que se creó para esta historia parece mucho mejor que la película. Otros relatos de sacrificio quizás más emotivos y que probablemente acabe en las pantallas son los relacionados con las famosas WASP, con la conmovedora historia Elaine Harmon, que finalmente pudo ser enterrada en el Cementerio Nacional de Arlington. Ya comentaré algo en este Blog más adelante. La cinta de los hombres de Tuskegee pasó sin pena ni gloria por la pequeña y la gran pantalla. Hoy en día se encuentra editada en DVD y se puede adquirir en muchos sitios ...o se puede conseguir como regalo con algún periódico o suplemento dominical. Un 4/10 y va que chuta.


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