miércoles, 9 de marzo de 2016

El verdadero rey del pollo frito


El verdadero rey del pollo frito no es Ramoncín. Nos referimos a las pruebas de resistencia (ensayos destructivos) para certificar los parabrisas de los aviones. Popularmente conocidos como Chicken gun, estos dispositivos son esencialmente unos cañones de gran diámetro que disparan elementos por medio de aire comprimido contra los parabrisas o cubiertas de los aviones y también contra sus motores.

Uno de los mayores peligros para la aviación es precisamente el impacto con un ave en pleno vuelo. La mayoría de las partes que componen el fuselaje de un avión son lo suficientemente duras como para soportar el impacto de un pájaro, pero los motores y las superficies acristaladas son puntos más débiles.  


daños producidos en un motor después de un impacto con un ave.


El chicken gun está diseñado para simular uno de estos impactos de aves a gran velocidad. La extraña munición que dispara este cañón es lo que le da su nombre. se trata de pollos de tamaño estándar, de los que se pueden comprar normalmente para cocinar. Curiosamente, con los ensayos, se ha llegado a la conclusión de que esto simula convenientemente un impacto real de un ave viva en pleno vuelo. El cañón se carga con un compresor que ese encarga de llevar el aire a una gran presión. Se han realizado multitud de películas a cámara lenta sobre estos disparos.

Estos cañones se comenzaron a utilizar por De Havilland a mediados de los 50 en el Reino Unido. En aquel entonces se disparaba el cañón con la famosa cuenta atrás. El pollo, que entonces estaba vivo, se mataba poco antes de ser utilizado. Los pollos los suministraba una granja vecina cercana al banco de pruebas que De Havilland tenía en Hatfield. Una vez disparada el ave se retiraban los motores o los parabrisas para su examen en profundidad. Los daños causados se estudiaban con detenimiento las cámaras de alta velocidad ayudaban a visualizar las áreas donde se debía introducir alguna modificación. 

Existe un chiste popular sobre unos ingenieros industriales que trabajaban en ferrocarriles y que pidieron prestada a la NASA el cañón de pollos. Estos ingenieros querían estudiar el impacto de las aves en los parabrisas de los trenes de alta velocidad. Cuando hicieron las pruebas se encontraron con la desagradable sorpresa de que por más que estos parabrisas se habían diseñado como en los aviones más sofisticados, (y la velocidad del tren no era tan alta como en los aviones) los daños dentro del tren eran siempre enormes. Cuando llamaron a los ingenieros aeronáuticos preguntando que es lo que seguramente estaban haciendo mal, estos les respondieron: "Caballeros, es muy sencillo, lo primero que deben de hacer es descongelar el pollo". 









Dependiendo de la velocidad del avión los daños pueden ser muy graves si no se utiliza un material lo suficientemente reforzado en los parabrisas. En la gráfica que sigue se puede ver la cantidad de grosor de cristal reforzado que se necesita dependiendo dela velocidad de impacto.



Alternativas ecológicas al cañón

Cuando estuve trabajando en los Emiratos Árabes Unidos me encontré con un español discípulo de aquellos que empezaron con Félix Rodríguez de la Fuente que se encargaba de entrenar halcones para los jeques de aquel país. En Barajas también existen halconeros que se dedica a ahuyentar a las aves para reducir el riesgo de impacto. Jesús Rero es el halconero mayor de este aeropuerto y utiliza halcones peregrinos para su trabajo. Un clip de como se hace esto se puede ver en: http://rtve.es/v/1009235


2 comentarios:

  1. Tras leer esta entrada, consulto otro blog y me encuentro esto (espero que no te moleste...)
    http://bacteriosclub.blogspot.com.es/2016/03/fotos-para-la-historia_770.html?m=0
    Hay pájaros más peligrosos que un Sidewinder...

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    1. ¡Impactante foto! Efectivamente un ave puede ser más peligrosa que un misil. De hecho recuerdo que a mediados de los 90 yo estaba destinado en el Ala 46 de Gando y una gaviota nos tiró abajo a un Mirage F-1. Miles de millones de pesetas se perdieron en el fondo del mar, pero afortunadamente niestro piloto pudo eyectarse con su Martin Baker y salvó la vida.

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