MSFS 2024 ¿un gran contenedor o un simulador fallido?
Ayer subí un par de vídeos a YouTube hablando de un tema que genera muchas discusiones y controversias entre la comunidad de los simmers: la versión actual del MSFS 2024.
En el vídeo se expresa una opinión personal sobre el nuevo MSFS 2024 y la nueva dirección que está tomando. Para mi gusto cada vez más arcade y menos sim. En el vídeo hablo solo del paquete de Microsoft. Los Third Party son un mundo aparte. Yo he probado el A320 de Fenix y el de ToLiss y ambos me gustan mucho. Ambos son uno de los mejores ejemplos de productos bien realizados. Precisamente esa (según mi opinión) es la parte que todavía salva a esta franquicia.
Uno de los pocos argumentos sólidos a favor de Microsoft Flight Simulator 2024 es, paradójicamente, "externo al propio producto base": la fortaleza de su ecosistema de "add-ons de terceros". Para una parte muy significativa de los usuarios, MSFS 2024 no es el simulador preferido por lo que ofrece de serie, sino por lo que otros desarrolladores consiguen construir sobre él, corrigiendo, ampliando o directamente sustituyendo muchas de sus carencias estructurales.
Un simulador base como “contenedor”, no como referencia técnica
MSFS 2024 funciona, en la práctica, como una plataforma visual y de distribución, más que como un simulador completo en sí mismo. Su motor gráfico, el streaming global y la accesibilidad inicial proporcionan un lienzo atractivo, pero la simulación profunda de sistemas, procedimientos y operación real rara vez proviene del software base. Son los desarrolladores externos quienes elevan el producto a un nivel aceptable para el usuario avanzado.
Esto ha generado una situación peculiar:
- El simulador “por defecto” es claramente insuficiente para el simpilot exigente.
- El simulador “real” que muchos usuarios defienden es, en realidad, MSFS + una selección muy concreta de add-ons premium.
Add-ons como sustitutos de diseño, no como complementos
En un ecosistema sano, los add-ons amplían capacidades. En MSFS 2024, con frecuencia, las reemplazan. Aeronaves de terceros como airliners o business jets de alta gama no solo añaden contenido, sino que reescriben por completo la lógica de sistemas, aviónica y operación, ignorando o sobrepasando las limitaciones del modelo por defecto.
Esto se observa claramente en:
- Sistemas eléctricos, hidráulicos y de combustible profundamente customizados.
- FMC/FMS completamente independientes del core del simulador.
- Modelos de vuelo ajustados externamente para corregir deficiencias del motor base.
El resultado es que la calidad de la experiencia depende casi exclusivamente del desarrollador del add-on, no de Microsoft o Asobo.
La paradoja del éxito: dependencia extrema del third-party
Para muchos usuarios, MSFS 2024 es “el mejor simulador” solo después de invertir cantidades significativas en:
- Aviones de estudio de terceros.
- Escenarios premium que sustituyen aeropuertos mediocres.
- Herramientas externas de ATC, planificación, meteorología o performance.
Esta dependencia crea una paradoja evidente:
si los add-ons son imprescindibles para alcanzar el realismo esperado, el simulador base ha fallado en definir ese estándar. El mérito del resultado final recae más en PMDG, Fenix, iniBuilds o desarrolladores equivalentes que en el propio MSFS 2024.
Comparación implícita con X-Plane
Aquí es donde la diferencia con X-Plane se vuelve especialmente reveladora. En X-Plane 12, los add-ons de terceros —como el Challenger 650 de Hot Start— se apoyan en una base ya orientada a la simulación técnica. En MSFS 2024, en cambio, los add-ons luchan contra la base para alcanzar ese nivel.
Dicho de otro modo:
- En X-Plane, los add-ons elevan un simulador ya serio.
- En MSFS 2024, los add-ons rescatan un simulador incompleto para el usuario avanzado.
Para resumir:
El éxito de Microsoft Flight Simulator 2024 entre muchos usuarios no se explica por su profundidad técnica ni por la calidad de su simulación de serie, sino por la extraordinaria capacidad de los desarrolladores de terceros para suplir sus deficiencias. MSFS 2024 es preferido porque ofrece un escaparate visual potente y una masa crítica de usuarios, pero su valor real emerge solo cuando se transforma mediante add-ons externos.
En última instancia, esto refuerza una crítica fundamental: un simulador que depende estructuralmente de terceros para ser tomado en serio no lidera el sector, simplemente lo hospeda.
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