Qué es el ALE-47
Imaginemos la trepidante escena de la película "Tras la línea enemiga". Durante una misión de reconocimiento sobre Bosnia, el teniente/navegante Chris Burnett -"Longhorn"- (Owen Wilson) y el teniente/piloto Jeremy Stackhouse -"Smoke"- (Gabriel Macht), observan actividad sospechosa. Burnett convence a Stackhouse para volar su F/A-18 Super Hornet fuera del rumbo previsto para echar un vistazo y fotografiar el área.
Sin embargo, ellos no saben que lo que fotografían son fosas comunes. Los militares serbios detectan en el radar al avión y se ordena que el avión de caza sea derribado inmediatamente. Se disparan varios misiles tierra-aire 9M37M que vuelan a una velocidad de Mach 1.8 desde el sistema SAM 9K35 Strela-10. Estos misiles son de guía infrarroja y persiguen al caza de forma frenética en su desesperado intento de evasión.
Aunque en la película el caza norteamericano es derribado, la defensa antimisil no es algo muy complicado y se basa en cegar y/o confundir al sistema de guiado. Lo difícil es unirlas en un sólo sistema que detecte pronto y correctamente la amenaza, evalúe contramedidas y maniobras y presente toda esta información al piloto o la tripulación de una forma rápida, clara y consumiendo el menor tiempo posible; ya que el tiempo es un factor básico en la defensa antimisil. Entre las contramedidas más habi-tuales se encuentran las bengalas, como las que lanzan nuestros héroes en la película y también existen los llamados Chaff, que son una especie de tiras reflectoras antirradar. Una especie de laminillas (en realidad son dipolos) cortadas a la mitad de la longitud de onda del radar que nos detec-ta. Estos señuelos son los responsables de que el misil pier-da el guiado hacia nuestro avión.
Es normal que un piloto se ponga nervioso cuando su sistema de abordo le indica que están siendo detectados. En la película los nervios crecen cuando otra señal de alerta indica que un segundo misil se ha lanzado desde una plataforma de misiles tierra-aire (SAM). A medida que el misil supersónico se aproxima a su objetivo, se lanzan bengalas desde la parte posterior del avión. Esto en la vida real debe de confundir al proyectil que busca el calor. Uno de los sistemas occidentales de lanzamiento de contramedidas más populares es el famoso ALE-47. El nombre completo es AN/ALE-47 Counter-measures Dispenser System o CMDS en la jerga militar especializada. Es un sistema crucial para la supervivencia del piloto y la aeronave en un entorno de combate. Garantizar que su funcionamiento sea óptimo es tarea de los especialistas de armamento. Que uno de estos sistemas se encuentre bien instalado puede significar la diferencia entre la vida y la muerte en una misión de combate.
El sistema dispensador de contramedidas AN/ALE-47 fue desarrollado por la compañía Tracor, aunque hoy en día esta compañía ha sido absorbida por BAE Systems. El ALE-47 es una versión mejorada del antiguo sistema ALE-40, con más autonomía y mejor software. Este sistema dispensador se puede integrar en una amplia gama de aeronaves, incluidos helicópteros, aviones de carga y aviones de combate. Alcanzó la capacidad operativa inicial (IOC) en la Marina de los EE. UU. En 1998. Se ha integrado en 38 tipos diferentes de avio-nes, incluidos el F-16, F/A-18, C-17, CH-47 y UH-60. Desde 2008, se han entregado más de 3000 de estos sistemas y se utilizan en fuerzas aéreas de 30 naciones diferentes.
El Sistema dispensador de contramedidas AN/ALE-47 (CMDS) consta de los siguientes componentes: una unidad de control digital con pantalla (Digital Control Display Unit o DCDU), un programador, una caja de conexiones, dos secuen-ciadores y cuatro conjuntos dispensadores que contienen un módulo de carga útil (cargador). El sistema también contiene un interruptor de seguridad, un puerto de interfaz Mission Load Verifier (MLV), botones de disparo de bengalas cerca de la palanca de gases del piloto y del copiloto y un panel indi-cador del interruptor bypass del tren de aterrizaje.
Estos sistemas de contramedidas están integrados con los receptores de emisiones de radar en la aeronave, como el AN/ALR-69. El ALR-69 detecta y busca posibles amenazas de detección de radar en un entorno de combate y genera avisos a los pilotos. Cuando se detecta una amenaza, el sistema lanza las contramedidas de chaff y bengalas en el momento óptimo para cegar la guía de radiofrecuencia del misil ata-cante o despistar a los misiles infrarrojos por medio de ben-galas que generan más calor que los motores del avión. El sistema es muy complejo y no solo es una unidad dispensa-dora, de hecho, el piloto puede interactuar con el ALE-47 a través de una unidad de control y un programador. El sistema también se puede integrar en las pantallas de instrumentos de vuelo electrónicos (digitales).
En aviones de ala fija se pueden poner varios dispensadores, hasta 32 dispensadores. En aviones de ala rotatoria se podrían instalar hasta 16 dispensadores. Cada dispensador puede contener cinco tipos diferentes de contramedidas. El sistema está integrado con los receptores de advertencia de emisiones radar de la aeronave, receptores de advertencia de misiles y otros sensores de guerra electrónica. Lanza automáticamente contramedidas en el momento óptimo y es compatible con una amplia variedad de contramedidas, como diferentes tipos de bengalas y chaff, con 3 tipos de materiales: XM211, XM212 y M206. Está diseñado también para trabajar con contramedidas futuras avanzadas. El modo de operación puede ser manual, semiautomático y automáti-co. En los modos auto o semi el sistema lanza automática-mente los materiales de contramedidas cuando el AN/ALQ-156 detecta una amenaza.
El perturbador de radar
La guerra electrónica (EW) es una acción militar que implica el uso de energía electromagnética para determinar, explo-tar, reducir o prevenir el uso hostil del espectro electromag-nético. Más específicamente, es la aplicación de tecnología, estrategia y tácticas para negarle al oponente el uso parcial o total de aquellos sistemas electrónicos que dependen de la transmisión de energía electromagnética, principalmente radar y comunicaciones. Históricamente, la EW surgió duran-te la IIGM, concretamente durante el bombardeo nocturno de la Luftwaffe. El mérito por su desarrollo y para que esta rama se estableciera como disciplina es sin duda alguna de los británicos. Estos, consiguieron degradar los sistemas de navegación por radio Knickebein y Wotan de la Luftwaffe. Pero no se quedaron ahí, también provocaron interferencias en las comunicaciones y en el radar por medio de los chaff.
Los sistemas perturbadores de radar por medio de ondas electromagnéticas se empezaron a implantar en los aviones militares a principios de los años sesenta cuando la USAF y la USN equiparon su flota de aviones tácticos con la primera generación de sistemas EW defensivos. Rápidamente se convirtieron en una necesidad para operar sobre Vietnam. El despliegue masivo de SAM guiados por radar dio lugar a la batalla electrónica más larga de la historia.
Hoy en día, el sistema de contramedidas de una aeronave generalmente incluye un perturbador de radar. El sistema puede hacer cosa que parecen increíbles, como por ejemplo que muchos objetivos separados aparezcan ante el enemigo, o hacer que el objetivo real se desvanezca o hacer que este parezca moverse al azar. La mayoría de las fuerzas aéreas usan ECM (contramedidas electrónicas) para proteger sus aviones del ataque de misiles guiados. Con frecuencia se combinan los perturbadores con técnicas stealth para que los sistemas ECM sean más efectivos. Los perturbadores pueden ir colocados en algún pod específico o integrados en el fuse-laje o pilones del avión. Debajo se puede ver uno de los pilo-nes del F18 con un ALQ-126 en su interior.
Categorías y principio de funcionamiento
Generalmente, los perturbadores de radar pueden dividirse en dos categorías, los que crean ruido (interferencias en vez de señal) y los que crean señuelos y objetivos falsos con el fin de engañar al enemigo. En cualquier caso, el perturbador comprende un receptor que detecta los radares enemigos, un procesador para tomar decisiones y un transmisor sintonizable. El transmisor se sintoniza automáticamente a la fre-cuencia de la transmisión hostil y la engaña (o la bloquea) transmitiendo una señal pre calculada. Un perturbador que genera ruido transmite una señal muy similar a las interfe-rencias radioeléctricas.
Esto da lugar a que la señal de re-torno al radar enemigo (el eco generado por nuestra aerona-ve) no distinga entre nuestra aeronave y las interferencias. Se dice que la aeronave ha quedado oscurecida. Sin embar-go, a una distancia cercana al radar enemigo, se requiere mucha potencia radioeléctrica para evitar que el eco sea distinguible. El exceso de energía puede crear diferentes señales, como líneas radiales denominadas luces estrobos-cópicas en el radar enemigo. Es entonces cuando el operador se dará cuenta de que está siendo perturbado y puede tratar entonces de sintonizar el radar en una frecuencia ligeramen-te diferente para intentar evitar al perturbador de nuestra aeronave. Las medidas para evitar ser bloquea-dos/perturbados con ECM se denominan contra-contramedidas electrónicas o ECCM.
Un perturbador que crea señuelos por su parte, no intenta ocultar la presencia de la aeronave, sino que transmite seña-les muy parecidas al verdadero retorno para intentar engañar al radar o a su operador. El número de técnicas de interferencia para producir este engaño es inmenso. Lo que ha quedado patente en innumerables ocasiones, es que cada tipo de radar y cada diseño específico tiene alguna vulnerabi-lidad que puede ser explotada. En términos generales, los perturbadores que intentan crear un engaño en el radar enemigo se pueden dividir en falsos generadores de objeti-vos (señuelos) y disyuntores/bloqueadores de seguimiento.
Por lo general, se utilizan los generadores de señuelos contra los radares de vigilancia con el objetivo de confundir al operador o saturar el ordenador. Esto se logra transmitiendo falsos retornos de radar, generalmente versiones retransmitidas con cierto retraso de los pulsos reales del radar. Esto crea la ilusión de una formación completa de aviones en lugar de un único objetivo. Esta táctica complica enorme-mente al operador la interpretación de la situación. Debido a la dificultad técnica que conlleva generar señales creíbles de objetivos falsos, a menudo se combina con interferencias (ruido) que degrada el rendimiento del radar enemigo, de esta forma, si no se puede ocultar el objetivo real por com-pleto, los objetivos falsos pueden llegar a ser casi imposibles de distinguir del objetivo real.
Los disyuntores o bloqueadores de seguimiento generalmente se emplean contra radares de seguimiento en modo de seguimiento de un solo objetivo. Estos son típicamente radares de control de disparo de sistemas SAM, AAM y AAA. Por lo tanto, las técnicas para interrumpir el seguimiento son de gran importancia en aviones tácticos y estratégicos. Los disyuntores o bloqueadores de seguimiento atacan el meca-nismo de seguimiento automático del radar enemigo. Si la amenaza es un radar de pulsos, el disyuntor transmitirá un "pulso de enmascaramiento" al mismo tiempo que el pulso (eco) de retorno. Esto enmascara el retorno y el mecanismo de seguimiento del radar enemigo puede engancharse al pulso de enmascaramiento en lugar del retorno real más débil.
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