Tragedia en el Golfo de Tonkín: El Incidente del USS Forrestal

El 29 de julio de 1967, la Armada de los Estados Unidos vivió uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente. En plena Guerra de Vietnam, el portaaviones USS Forrestal (CVA-59), un gigante de la clase Forrestal y símbolo del poderío naval estadounidense, se convirtió en el escenario de una catástrofe sin precedentes. Lo que comenzó como un error técnico aparentemente menor derivó en un incendio devastador que se cobró la vida de 132 tripulantes, destruyó 26 aeronaves y cambió para siempre los protocolos de seguridad y extinción de incendios en alta mar.

Miembros de la tripulación combaten una serie de incendios y explosiones en la cubierta de vuelo de popa del portaaviones, en el Golfo de Tonkín, el 29 de julio de 1967. El incendio tuvo lugar mientras se preparaban aviones fuertemente armados y repostados para misiones de combate sobre Vietnam del Norte.

El Origen del Desastre: Una Reacción en Cadena

La mañana del incidente, el USS Forrestal se encontraba en la estación Yankee, en el Golfo de Tonkín, preparando una oleada de ataques contra objetivos en Vietnam del Norte. La cubierta de vuelo estaba repleta de aviones cargados de combustible y armamento pesado.

El suceso se desencadenó debido a un fallo eléctrico fortuito. Un cohete Zuni de 127 mm, alojado en un pod bajo el ala de un caza F-4B Phantom II, se disparó accidentalmente debido a una subida de tensión producida en el momento de la transición de la alimentación eléctrica externa a la del propio avión. El misil atravesó la cubierta de vuelo e impactó contra un A-4E Skyhawk que esperaba su turno para despegar.

El impacto no provocó la explosión inmediata del cohete, pero sí rompió el tanque de combustible del Skyhawk, derramando cientos de litros de JP-5 (combustible de aviación) sobre la cubierta. En cuestión de segundos, las llamas envolvieron la parte trasera del portaaviones.

Un A-4 Skyhawk se incendió poco después de que su tanque de combustible fuera alcanzado por un cohete Zuni. El misil se disparó accidentalmente debido a la falta de un pasador de seguridad del cohete y a una falla eléctrica cuando un piloto de un F-4 Phantom cambió de alimentación externa a interna.

La Cadena de Errores y la Fatídica "Composición B"

Si bien el disparo accidental fue el detonante, la magnitud de la tragedia se explica por una serie de negligencias y circunstancias desafortunadas:

  1. Uso de Munición Obsoleta: Debido a la escasez de armamento moderno, el Forrestal había sido provisto de bombas de la época de la Segunda Guerra Mundial cargadas con Composición B. Este explosivo era significativamente más sensible al calor que los compuestos modernos. Mientras que las bombas nuevas podían resistir el fuego durante varios minutos, las de Composición B detonaron en apenas 90 segundos tras ser expuestas a las llamas.

  2. Protocolos de Seguridad Omitidos: Para ganar tiempo en las operaciones de combate, se habían ignorado ciertos "pines" de seguridad en los sistemas de disparo de los cohetes, lo que permitió que la sobrecarga eléctrica activara el motor del Zuni.

  3. Falta de Entrenamiento en Extinción: En aquel momento, la formación en control de daños era deficiente para la mayor parte de la tripulación. Los equipos especializados fueron los primeros en responder, pero la explosión inicial de las bombas de Composición B mató instantáneamente a los bomberos profesionales de la cubierta. Esto dejó la tarea de sofocar el fuego en manos de marineros que, con gran valor pero escasa técnica, cometieron errores críticos como mezclar agua con espuma extintora, lo que anuló la efectividad de esta última.


Consecuencias: Un Balance Desolador

El incendio ardió durante horas, extendiéndose por varias cubiertas inferiores mientras las explosiones en cadena de las bombas perforaban el blindaje de la cubierta de vuelo. El balance final fue catastrófico:

  • Pérdidas humanas: 132 fallecidos, 2 desaparecidos y 161 heridos.

  • Pérdidas materiales: 26 aviones destruidos y más de 30 dañados. El coste de las reparaciones en el buque superó los 72 millones de dólares de la época.

  • Impacto operativo: El USS Forrestal tuvo que retirarse del combate y dirigirse a Filipinas y posteriormente a EE. UU. para una reconstrucción que duraría siete meses.


El Legado del Forrestal: Una Nueva Doctrina de Supervivencia

La tragedia del Forrestal no fue en vano. La Armada de los Estados Unidos realizó una investigación exhaustiva que dio lugar a cambios estructurales en la formación de sus marineros.

A raíz de este incidente, se creó la Escuela de Control de Daños y se instauró el requisito de que toda la tripulación, independientemente de su rango o especialidad, recibiera formación avanzada en extinción de incendios. Además, se instalaron sistemas de aspersión de espuma en las cubiertas de vuelo (washdown systems) y se mejoraron sustancialmente los protocolos de manejo de municiones.

Hoy en día, el video del incendio del Forrestal sigue utilizándose en las academias navales de todo el mundo como una lección fundamental sobre la importancia de la seguridad y el peligro inherente a las operaciones en portaaviones. El sacrificio de aquellos 132 hombres se convirtió en la base de la seguridad naval moderna.

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