Rampas de evacuación

Las rampas de evacuación en los aviones comerciales típicos van motadas en la parte baja de las puertas. La legislación requiere que se lleven rampas si la puerta del avión está a más de 1,8 metros del suelo. Por ese motivo, el ERJ 145 y otros aviones regionales no llevan estos dispositivos. 

Aquí se pueden ver una serie de fotos de una de estas puertas en un A340. En la última se ve el tobogán perfectamente empaquetado. 

Desde el interior de la puerta, en el alojamiento, se puede ver un manómetro instalado en la botella a presión que se utiliza para inflar las rampas en pocos segundos (de 2 a 10 segundos dependiendo del tamaño del avión). El gas es inerte (Nitrógeno o CO2). 

En la propia puerta, a través de una ventanilla, se puede comprobar la presión del gas. La aguja se debe encontrar en la zona verde marcando la presión correcta. Según el modelo, pueden inflarse utilizando exclusivamente el gas de la botella o mediante una válvula Venturi, utilizando gas de la botella y aire del exterior. En caso de una evacuación nocturna, algunos modelos cuentan con los laterales y la parte que toca el suelo iluminada. Las rampas están construidas con materiales resistentes al fuego. 

Antes de arrancar motores, el piloto pide a la tripulación "cerra puertas y armar rampas". Entonce la tripulación acciona las palancas que permitirán prepara los toboganes para que en caso de emergencia se inflen automáticamente al abrir las puertas. Poco después de haber atracado el avión en la puerta de desembarque el piloto pide "desarmar rampas". Los tripulantes de cabina suelen realizar un crosscheck para verificar el procedimeinto. En caso de amerizaje, después de la evacuación, algunas de estas rampas se suelen soltar de la estructura del avión para poder utilizarlas como balsas.



El primer tobogán para evacuación de aeronaves fue desarrollado y producido por Air Cruisers, empresa fundada por James F. Boyle, que fue el inventor del  “Mae West”, el famoso chaleco salvavidas de la Segunda Guerra Mundial. La patente para la primera rampa fue presentada por Boyle en 1954. Hoy en día Air Cruisers, conocida en la actualidad como Zodiac, fabrica toboganes para el 65% del mercado de aviones.


La razón por la que se le pide a las señoras que se descalcen si llevan tacones es para evitar que se pinche la rampa. El despliegue accidental o no intencionado de una rampa es algo muy costoso, la IATA ha calculado que las aerolíneas pierden unos 20 millones de dólares cada año por este motivo. Una vez desplegada, la rampa se puede volver a utilizar después de su paso por mantenimiento. Las rampas se suelen fabricar para que duren unos 15 años, pero se desmontar cada tres años para hacer la revisión. Ha ocurrido en varias ocasiones el inflado accidental en el interior del avión. Uno de los casos más famosos fue el accidente del vuelo 214 de Asiana Airlines, que al estrellarse deplegó accidentalmente dos rampas que dejaron atrapadas a las azafatas que estaban sentadas cerca.

Comentarios

  1. Hola,
    ¡Muy interesante entrada! Me ha traído a la memoria una historia (muy inocente en origen pero potencialmente gamberra y peligrosa) en un museo tecnológico del Norte de España... (omito nombres por verguenza pero no es difícil sabe cual es, neno...)
    En dicho museo tienen, entre otras piezas, una parte delantera de un 747 en exposición, en la que se puede ver de cerca desde el tren de aterrizaje a la cabina de pilotaje pasando por la bodega y la cabina de pasaje. Para evitar el acceso a la zona de pilotos y navegantes únicamente colocaron una valla a media altura, que permite tener mejor visibilidad de los paneles, los mandos, etc. y a algún zascandil algo alto echar la zarpa a cositas: por ejemplo, es posible alcanzar la maneta de una escotilla superior; no llegamos a abrirla pero comentamos que había varios elementos donde poner los pies y trepar hacia ella. No experimentamos mucho por temor a que si se hubiese abierto, no seríamos capaces de volver a cerrarla...
    También experimentamos cómo sobre el puesto del ingeniero de vuelo había una estantería para lo que parecían carpetas y "otro hardware". En concreto, ese "otro hardware" estaba candado al mueble. Como entusiastas inconscientes llegamos a coger uno de los bloques, que nos recordaban a discos duros extraíbles (aunque fijados al estante) En aquel momento (afortunadamente) no fuimos más allá.
    Quedamos muy impresionados con la máquina y con todos sus elementos, comentando que no deberían estar al alcance de la mano todas esas cosas pero, en el fondo, agradeciendo la valla baja porque permite ver mucho mejor todo. ¡El error era nuestro por andar tocando!
    Realmente, en aquel momento no entedimos lo que habíamos manipulado. En casa, investigando descubrí que habíamos "casi" completado un procedimiento de evacuación de emergencia de la cabina: la escotilla se abría para permitir la salida a través de ella(a pesar de la enorme altura hasta el suelo) utilizando, y aquí flipamos, el "hardware" que habíamos cogido, que era un volante de inercia que permite ralentizar el descenso hasta el suelo colgados de él. Obviamente, ni aunque supiésemos utilizarlo lo habríamos a probarlo en el museo (a ver si iba a ser de cartón piedra...) Me impresionó lo intuitivo y bien pensado que estaba ese procedimiento. Insisto que, en paralelo a mi admiración por lo visto aquel día, está mi verguenza por haber echado la zarpa a cosas de no tocar en un museo.

    No he conseguido localizar un video de seguridad viejuno en Youtube donde mostraban un entrenamiento de evacuación de la tripulación de cabina de un 747 con todos estos elementos en acción.

    Moraleja:
    - Visitar museos: bien
    - Aprender de lo observado: bien
    - Valorar la tecnología de seguridad: bien
    - Tocar donde no corresponde: muy mal

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