domingo, 13 de marzo de 2016

¿Quieres ser astronauta por un día? ...vuelo parabólico en Zurich

Anímate. Si quieres probar suerte y sentirte como un astronauta, entra en la página de Swiss. Nuestra compañía sortea un asiento (valorado en 8.500 francos Suizos) para que experimentes el vuelo parabólico.


El Airbus A310 ZERO-G utilizado para estos parabólico vuelos pertenece y es operado por Novespace, que es una filial de CNES, la agencia espacial francesa. En el últimos 15 años Novespace ha organizado más de 120 programas de vuelo parabólica para las agencias espaciales internacionales, centrándose en pruebas de tecnología e investigación científica. Estos vuelos parabólicos pueden ser realizados también por particulares. A partir de esta año y en adelante, estos vuelos también estarán disponible desde el Aeropuerto Dübendorf cerca de Zurich.


¿Alguna vez te has preguntado lo que se debe sentir siendo un astronauta en el espacio? Ahora es posible descubrir esta sensación. Y eso es lo que hizo por ejemplo Renato Beck por el placer de experimentarlo. Esta es su experiencia.

"Thirty!"

La llamada desde la cabina de vuelo me hace estremecer. La primera fase de nuestro vuelo parabólico ha comenzado. Nuestro Airbus A310 comienza a subir con todo el empuje que puede pedirse a sus motores. La promesa que aguarda en unos pocos segundos es sentir una sensación que, por lo general, solo está al alcance de los astronautas en el espacio: ¡Ingravidez, en todo su esplendor!

Un vuelo parabólico o de gravedad cero es lo más cercano que se puede llegar al espacio sin salir de los confines de la Tierra. Estos vuelos, ofrecen 15 secuencias, cada una de alrededor de 22 segundos de micro-gravedad. Los vuelos son ofrecidos por Novespace, una compañía propiedad del CNES, La Agencia Espacial Francesa. Cinco veces al año despega el Airbus desde Burdeos para impartir lecciones de ingravidez. Sensación únicas e indescriptibles para cualquier pasajero que se lo pueda permitir -un palo de nada menos que 6.000 €/persona-. Estos vuelos se llevan a cabo principalmente para fines de investigación, sin embargo, dada la demanda, los vuelos se han abierto a los particulares interesados desde el año 2013. Gente de todo el mundo se inscribe para esta experiencia estimulante.

"Forty!" 

Los que hemos pagado por este vuelo tan especial, ahora nos mantenemos en posición horizontal, planos, con los brazos pegados a los costados, en el suelo del avión. La presión es fenomenal. El cuerpo se estruja hacia abajo debido a la fuerza de 1,8 g mientras dura el tremendo ascenso (...y el descenso) -Este estado de super-gravedad puede inducir una desagradable sensación de mareo en los primeros ciclos-. Estamos ahora acostados en la sección delantera de la avión, que ha sido preparada y forrada con elementos de protección en previsión de posibles lesiones. Esto da a la cabina la apariencia de ser un gimnasio en pleno vuelo, o quizás un celda de un manicomio voladora. ¡En realidad un vuelo parabólico es probablemente algo intermedio entre estas dos cosas! 


En realidad este es el único cambio importante en la aeronave. Aparte de la cabina del piloto, los interiores están habilitados para evolucionar en su interior con total seguridad y poder sentir la felicidad incomparable de sentirse ingrávido y flotando. El cockpit se ha modificado para poder acomodar a tres pilotos, cada uno de los cuales se encarga de monitorizar una de las tres dimensiones espaciales. Esta es la única forma de efectuar un vuelo parabólico con la precisión requerida. 

"Injection"

Los pilotos acaban de cortar gases. Siento que mi cuerpo se quiere despegar del suelo y no puedo hacer nada por evitarlo. ¡No quiero hacer nada por evitarlo! Comienzo a sentir la incomparable felicidad de la ingravidez. Me encuentro en el aire agitando todo mi cuerpo. Una sensación indescriptible que dura pocos segundos. Cuando empiezo a a darme cuenta de como controlar mi cuerpo sin gravedad, se inicia el abrupto descenso. Uno de los ayudantes que flotan también a mi alrededor me ayuda a sujetarme. Los miembros de la tripulación, algunos de los cuales son reputados científicos, nos acompañan en estos vuelos de manera voluntaria. Tienen una dura tarea, de hecho nos ayudan a poder sacar el máximo partido de esta experiencia. Ellos son los que más se arriesgan, ayudándonos a los que no sabemos. Nos cogen y nos sitúan rápidamente transportándonos hasta la maya de seguridad desde el techo antes de asirse ellos. Son como compañeros de viaje de toda confianza que en ningún momento te abandonan y están pendientes de todos. 


En un instante pasé de flotar sin control cerca del techo mientras que otros ocupantes se paseaban por encima y por debajo de mi a estar sentado en la red de seguridad para no hacerme daño. No descontrolar el cuerpo en ingravidez es una regla básica. la otra es ¡Nunca muevas o inclines la cabeza durante la fase de hiper-gravedad, porque tu cerebro no será capaz de hacer frente a la información visual!

La experiencia de este consejo básico fue accidentalmente demostrada por una de las pasajeras que nos acompañaban. Se olvidó esta regla de oro y volteó la cabeza un momento para intentar sacar con su cámara una foto de recuerdo. Unos segundos mas tarde la vimos sentada y encorvada en su asiento, bolsa de papel en la mano... 

Alrededor de un pasajero de cada diez experimentan náuseas en estos vuelos. Para el resto, la única pega son las extrañamente distorsionadas sonrisas que nos salen en cada foto. Sin embargo, hay que decir que un vuelo de gravedad cero es realmente uno de las cosas más extrañamente maravillosas que posiblemente puedan pagarse con dinero. Ahora Swiss sortea uno de estas experiencias.

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