miércoles, 9 de septiembre de 2015

Reseña de libros: Colosos del aire (Historia de los dirigibles)

"Oh, the humanity", exclamó el locutor de radio Herb Morrison el 6 de mayo de 1937, cuando fue testigo de la tragedia del Hindenburg mientras intentaba el aterrizaje en las cercanías de Nueva york. Mucha gente solo recuerda este hecho catastrófico cuando se les pregunta sobre los dirigibles, pero la categoría de aeronaves más ligeras que el aire incluye muchos modelos y variantes que son totalmente desconocidas para la mayoría de los aficionados a la aeronáutica. Libros buenos sobre estos aparatos hay muchos, pero casi todos están escritos en lenguas extranjeras, principalmente en inglés.

Hoy comento uno de los libros que he leído este verano. Se trata de un libro sobre la historia de los dirigibles escrito por Carlos lázaro. El autor es un Madrileño (1966) criado en muy cerca de Cuatro Vientos y al que la afición ya le viene de pequeño.

Carlos es Doctor en Antropología de América. Es especialista en tecnología aeronáutica, ámbito que es objeto de su estudio desde el año 1995. Entre sus publicaciones figuran títulos como "Descubrir las mujeres en la aeronáutica ( Aena 2009) o Ignacio Hidalgo Cisneros, General de Brigada (En, 25 Militares de la República, Ministerio de Defensa, 2011). Ha sido comisario de varias exposiciones dedicadas a la aeronáutica y publicado en revistas especializadas. Ha publicado además otros títulos: "Las fronteras d e América y los Flandes Indianos" y "Diplomacia fronteriza con los indios americanos".

Curiosamente, el autor se doctoró con un tema que no tiene relación con la aeronáutica, pero en esos años había entrado en contacto con la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), donde se encontró con personajes como Isidoro Giménez García, jefe de la Escuadra de Caza en la batalla del Ebro, o Ignacio Hidalgo de Cisneros, jefe de la Fuerza Aérea Republicana, el gran ingeniero militar y científico granadino Emilio Herrera Linares. A partir de ese momento se dedicó a investigar sobre globos y dirigibles, aeronáutica militar española y las Fuerzas Aéreas de la República. El libro permite conocer la evolución histórica del dirigible, desde su empleo inicial como medio bélico aéreo hasta su actual papel como aeronave que puede asumir facetas complementarias de la aviación.

La obra nos acerca a la historia de los dirigibles, globos, con capacidad de propulsión y dirección, asociados al invento del noble alemán Ferdinand Von Zeppelin. Estas aeronaves, junto con los submarinos, se convirtieron en armas disuasorias en la Primera Guerra Mundial. Se narra la rutina de una tripulación de combate durante una misión de bombardeo y sus efectos psicológicos sobre la población que nunca creyó que la muerte podía venir del cielo. Sorprende a lector con las razones del desastre del Hindenburg, a partir del cual los dirigibles dejaron de considerarse como medios de transporte seguros.

El libro es de 2013 y lo edita Ediciones Nowtilus dentro de la colección Tombooktu Historia.

Muchas de las cosas que se cuentan sobre el papel de los dirigibles en la Primera Guerra Mundial ya se ha podido leer en otros libros, como el que comentamos también aquí hablando de historias de la de La primera y segunda Guerra Mundial (Fuego a discreción). Una de las cosas que llama la atención es que en el acervo cultural se siga empleando al palabra Zeppelin para referirse genéricamente con este nombre a todos los dirigibles. Como nos explica muy bien Carlos, un Zeppelin es un tipo de dirigible rígido que lleva el nombre del conde alemán Ferdinand von Zeppelin, (pionero en el desarrollo del dirigible rígido a principios del siglo 20). Después del gran éxito del diseño de Zeppelin, la palabra zeppelin llegó a ser de uso común para referirse a todos los dirigibles rígidos. 

Para mi modo de ver es de destacar la pugna que se relata entre aviones y dirigibles y como estos últimos fueron yendo a menos por los avances de los primeros. Desde que Alcock y Brown lograron la hazaña de cruzar por primera vez el Atlántico en su Vickers Vimi modificado parecía claro (a mi modo de ver) que los días del dirigible en este tipo de empresas estaban contados.

Torres Quevedo
Otro apartado interesante del libro y que merece atención es la participación española en la aerostación, con el ingeniero cántabro Torres Quevedo y su diseño de dirigible trilobular de cubierta autorígida. Mucha gente no lo sabe, pero Torres Quevedo es el autor del transbordador aéreo que cruza hoy en día las cataratas del Niágara, del primer aparato de radiocontrol del mundo (el telekino, creado para dirigir barcos o dirigibles gracias a las ondas hertzianas y evitar víctimas humanas en las pruebas) y las máquinas analógicas de cálculo. Gracias a Dios, nuestro ingeniero no hizo caso a Unamuno cuando dijo aquello de ¡Que inventen ellos!.

El caso de este ingeniero es similar al de otros geniales inventores españoles (Peral, De la Cierva, Herrera, etc.) a los que la España del momento no supo, no quiso o no pudo dar respaldo a sus inventos y, además, no podemos olvidar que, entonces -igual que hoy en día- nuestro país carecía del empuje industrial necesario para canalizar estos avances en beneficio propio. Torres Quevedo preservó el derecho de patente para nuestro país, pero se tuvo que buscar la vida fuera de España y aunque, comparativamente, los dirigibles Astra-Torres fueron más baratos y eficaces que los dirigibles alemanes, la atracción por la técnica germana en la historia militar contemporánea, ensombrece otros avances que se produjeron.

De la misma forma es interesante leer el papel del granadino Emilio Herrera Linares. Historias no muy conocidas, pero que fueron más importantes de lo que mucha gente se imagina para poder ganar la batalla comercial en las rutas trasatlánticas.  Otro de los apartados interesantes del libro es cuando se nos relata el papel de los dirigibles en la conquista del Polo y la famosa "Tienda Roja", de la que luego se hizo una película bastante conocida. También muy interesante la narración del desastre del LZ129 (Hindenburg).

En resumen, es un libro en formato bolsillo, que se lee en poco tiempo. Muy informativo y bien documentado con fotografías de la época en B/N. Muy recomendable para todos aquellos a los que como a mi nos siguen fascinando estas moles voladoras y su historia.

Museo Zeppelin en Zeppelinheim...y hablando de historia. No hay nada mejor que leer y poder visitar los sitios sobre los que se lee. Una de los sitios que he tenido oportunidad de visitar a comienzos del verano, cuando he estado en Frankfurt, es precisamente el pueblecito de Zeppelinheim, que se encuentra muy cerca de donde yo suelo alojarme cuando voy a entrenar pilotos. Frankfurt en su día fue uno de los puntos claves desde donde volaban los dirigibles hacia Norteamérica y Sudamérica.

La pequeña ciudad (poblado) de Zeppelinheim fue construida en 1935 como ciudad independiente (hoy en día forma parte de Neu-Isenburg). El poblado se encontraba muy cerca de las factorías precisamente para alojar a los pilotos, ingenieros y resto de personal técnico y trabajadores. Se puede llegar cruzando la Autobahn A5 (autopista) desde el aeropuerto de Frankfurt. A solo unos pocos cientos de metros y cruzando el puente sobre la autopista, en pleno bosque, se encuentra esta pequeña población que, a mi personalmente, me recuerda mucho a "Puentes de García Rodriguez", donde posaé mi infancia y donde se situaba uno de los famosos polos de desarrollo de los años 60 en España.



Creo que ambas ciudades fueron inspiradas de la misma forma (y en aquella época España imitaba mucho a Alemania). Una de las cosas que hay en Zeppelinheim es precisamente un pequeño museo sobre estos aparatos. pequeño en dimensiones, pero un autentico tesoro, para los que como yo nos emocionamos con estas cosas. El museo se terminó en 1988 y el edificio se hizo copiando la forma y dimensiones (mismo diámetro) que el dirigible LZ-10. Las dimensiones del museo como decimos son pequeñas, unos 300 metros cuadrados, pero está repleto de cosas que pertenecieron a los dirigibles.

Se pueden ver cosas tan espectaculares, como los uniformes de aerostación de aquella época, las vajillas que se empleaban en los Zeppelin, los motores tipo Maybach VL2, válvulas y sistemas de control, modelos a escala, etc, etc. El museo también cuenta con sala de proyecciones donde se puede ver mucho material fílmico de la época (Achtung!solo en alemán). Una autentica delicia y para colmo la entrada es libre, solo se cobran las visitas guiadas (por 25 Euros merece la pena y las pueden dar inglés). Todo ciertamente espectacular. Pasé un buen rato y disfruté mucho con mi visita. Después salí a pasear por las tranquilas calles del poblado. El día era magnífico e invitaba a un paseo apacible por sus calles. Me dirigía a una konditorei (confitería) para saborear un café con un trozo de Apfelstrudel (pastel de manzana), cuando me topé por sorpresa con esta casa que se ve aquí debajo. De alguna manera llamó mi atención. Era la típica construcción "años 30" en Alemania y me quedé mirándola un rato.


Cuando leí la placa a pie de calle me di cuenta de que estaba frente a la casa del Capitán Lehmann. Conocía bien la historia del Capitán Lehmann y siempre me había impresionado el desastre del Hindenburg. El poblado estaba en calma, no había coches y solo se escuchaban algunos pájaros. Por un breve instante creí haberme "teletransportado" en el tiempo a los años 30. Me emocioné al imaginarme como el famoso aeronauta se podría haber despedido de su familia, precisamente en el portal de esta casa, el día que emprendía el viaje fatídico.... Un escalofrío recorrió mi espalda y se me hizo un nudo en la garganta. Me dije a mi mismo, "vamos a por el apfelstrudel o empiezo a llorar a moco tendido".



En Zeppelinheim todo recuerda una época de vuelos lujosos alrededor del mundo en aquellos años anteriores a la II GM. Muchos aquí llegaron a pensar que este tipo de transporte sería el futuro de la aviación transoceánica.


Aquí se puede leer el desastre del Hindenburg contado por Francisco Escartí eb su Blog El secreto de los pájaros: 



Algunas películas de Zeppelines:

Existen algunos documentales interesantes:


Cartel de 'HUELLAS EN EL CIELO'Jorge Loring Martínez empresario malagueño y pionero de la aviación española, promueve en 1922 la creación, junto al científico granadino Emilio Herrera y a los fabricantes del Zeppelín, de una línea aérea, Sevilla-Buenos Aires, con dirigibles, la Colón Transaérea. Con el tratado de Versalles, después de la I Guerra Mundial, Alemania no podía fabricar armas ni aviones, sin embargo uno de sus objetivos era la colonización de Latinomérica. Aprovechando la iniciativa promovida desde España por el científico granadino Emilio Herrera, en la que también estaba involucrado el rey Alfonso XIII, Loring construye en la finca sevillana de Hernán Cebolla, cedida por el torero Sánchez Mejías, el aeródromo Terminal Sur de Europa. ‘Huellas en el Cielo’ recupera la crónica del periodista madrileño Corpus Barga corresponsal del periódico La Nación de Buenos Aires en 1930, que plasma la experiencia del paso del ecuador en dirigible como ruta atmosféricamente estable para el traslado de pasaje y mercancías.

Volar en un Zeppelin en el siglo XXI


Para terminar, decir que leer libros y ver películas sobre los Zeppelines es algo que nos aproxima mucho a este mundo, pero la experiencia no sería completa si no se ha volado en unos de ellos. En Suiza tenemos la suerte de poder volar en el dirigible que nuestra filial Edelweiss compró a la factoría Zeppelin, y que se pintó con los colores de la compañía para celebrar el vigésimo aniversario de esta línea aérea.

El llamado Edelweiss Zeppelin tiene 75 m de longitud (2 metros más que el A380), pero mucho más corto que el famoso Graf Zeppelin LZ127 de 1928. El Dirigible de Edelweiss tiene una construcción y una tecnología muy moderna (nada que ver con los LZ 127 o 129). Está construido con una estructura de aluminio con aleaciones muy resistentes. La fabrica está en Friedrichshafen (en el lago Constanza). 

Uno de los mayores avances de este moderno Zeppelin NT (NT quiere decir "Neue Technologie") es precisamente el sistema de control de potencia y mandos de vuelo desarrollados para este modelo. El dirigible cuenta con tres motores, el trasero con dos hélices para incrementar la maniobrabilidad. Estos motores pueden compensar la falta de eficacia de los timones de dirección, elevación y guiñada a bajas velocidades (del orden de 45 km/h). El control de mandos de vuelo se efectúa a través de una palanca como en los modernos Airbus.

File:2003-07-26 18-54-50 Germany Baden-Württemberg Hirschlatt.JPGFile:2003-07-26 18-06-46 Germany Baden-Württemberg Hagnau.JPG

  




El viaje en este Zeppelin es caro (caro de narices) y realiza un vuelo tan lento que no parece real para lo que estamos acostumbrados hoy en día. Desde luego es un vuelo de placer para no andar con prisas. Se trata de volver al pasado y disfrutar de las vistas. El modelo NT puede acomodar hasta 12 pasajeros, a los que a los 300 metros de altura se les permite andar por la barquilla libremente.

Muchos de ellos disfrutan simplemente sentándose en la parte posterior donde existe un sofá para dos y donde los grandes ventanales (que se pueden abrir en pleno vuelo) ofrecen una visión espectacular e inimaginable en un avión comercial. Los motores de nueva generación a penas se escuchan dentro de la barquilla y el vuelo se convierte en un viaje de placer sobre los hermosos campos Suizos. Los pasajeros también tienen acceso a ver como el piloto controla el dirigible desde su puesto con la palanca de control. La velocidad de crucero de este dirigible son 65 km/h. Aquí de lo que se trata es de redescubrir la elegancia y la belleza de la lentitud, sobrevolando las ciudades de Zurich, Sitterdorf, Birrfeld, Interlaken, Basel y Grenchen. Al final la experiencia se hace corta, pero seguro que será largamente recordada por todos aquellos que se animen a experimentarla.

Para leer algo más del "Nuevo" Zeppelin o Zeppelin NT (en inglés, sorry):
https://en.wikipedia.org/wiki/Zeppelin_NT





2 comentarios:

  1. Fantastico articulo Don Manuel, muchas gracias y un abrazo!

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  2. Capitán Ricard! Muchas gracias por seguir el blog desde el otro lado del mundo! Ya sabes que este es tu blog para lo que quieras, si te apetece publicar algo no tienes más ue decirmelo. De hecho tu tienes un poco la "culpa" de que yo empezara con esto. Bow to the Master! Jajaja. Un fuerte abrazo aeronáutico.
    Manolo

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